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bienestar-psicologicoTrazar el camino del proceso que forja una orientación sexual, que integra tanto una dimensión cultural, educacional, personal, social como biológica, es algo muy complicado. Abrazar el determinismo en este tema es imposible: decir que se es heterosexual por tal o cual nivel hormonal u homosexual por tener tal o cual tipo de madre o tal gen, aunque son afirmaciones bastante corrientes y que se leen a menudo, pueden considerarse ciertamente disparatadas. En un proceso en el que intervienen tantas variables sólo se puede hablar de factores que predisponen hacia uno u otro lugar.

En este post vamos a tratar sólo algunos factores fisiológicos que parecen influir en la orientación sexual.

El Núcleo Sexualmente Dimorfo: el tamaño sí importa

Hombes y mujeres, aunque pertenecemos a la misma especie, somos diferenciables según nuestro sexo. El vello corporal, el tamaño de las mamas, nuestra voz, nuestros genitales externos son marcadores de nuestro sexo a golpe de vista. Pero ¿qué hay de la diferenciación cerebral? El comportamiento de hombres y mujeres, y no sólo el cuerpo, también es diferente. Y como tal, debe existir alguna diferencia en el órgano que produce el comportamiento, y la conducta sexual y su orientación es, al fin y al cabo, comportamiento.

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Esquema del hipotálamo donde podemos identificar NSD, NSQ y comisura anterior

Aunque la atracción sexual se produce típicamente entre el sexo propio y el contrario, también encontramos individuos que se sienten atraídos por su propio sexo o por ambos. Cabe preguntarse si los hombres homosexuales comparten con las mujeres heterosexuales estructuras cerebrales que controlan o influyen en la conducta sexual y si con las mujeres homosexuales ocurre lo mismo con los hombres heterosexuales.

Estudios de disección de cerebros de varones homosexuales, heterosexuales y mujeres heterosexuales encontraron diferencias en el tamaño de una región del hipotálamo que pasó a llamarse Núcleo Sexualmente Dimorfo (NSD) situado en el área preóptica medial. Este núcleo es típicamente de mayor tamaño en el macho y participa en el control de la conducta sexual; no obstante, algunos estudios con animales han demostrado que este núcleo es significativamente menor en los especímenes varones que ponían en práctica conductas homosexuales.

El tamaño de este núcleo del cerebro depende del nivel de andrógenos de que disponga el feto durante el desarrollo desde el 18º día de gestación hasta aproximadamente 5 días después del nacimiento. Si el nivel de andrógenos es reducido, lo que es normal en el desarrollo de una hembra como vimos en “La naturaleza crea mujeres por defecto“, el tamaño del Núcleo Sexualmente Dimorfo será menor.

Otras regiones difieren de tamaño según el sexo y la orientación sexual, aunque se desconoce qué influencia ejercen sobre la conducta sexual. Una de ellas es el Núcleo Supraquiasmático al que conocimos en “Describiendo el reloj biológico” y en “¿Por qué dormimos (1/4) ¿Es hora de dormir?” y la otra es la comisura anterior.

Diferentes reacciones

Otra diferencia cerebral entre heterosexuales y homosexuales no viene marcada por el tamaño de tal o cual región pero sí por la activación de un área u otra ante “sustancias excitadoras”. En un estudio de neuroimagen entre hombres heterosexuales, hombres homosexuales y mujeres heterosexuales se excitó a cada sujeto con la presencia de andrógenos y estrógenos, sustancias que pueden actuar como feromonas humanas. Aunque como vimos en “El órgano vomeronasal: un vestigio de lo que fuimos” no se puede decir que nuestro comportamiento sexual, a diferencia de otras especies, esté principalmente determinado por la presencia de feromonas (de hecho todavía existe controversia acerca de si existen o no feromonas humanas), se detectó en este estudio que en los varones heterosexuales en presencia de estrógenos se generó actividad en los núcleos paraventricular y dorsomedial del hipotálamo mientras que en los varones homosexuales y en las mujeres heterosexuales la presencia de andrógenos excitó lo mismo: el área preóptica y ventromedial del hipotálamo.

matrimonio_homosexualLa presencia de andrógenos

Hemos visto que la presencia de andrógenos influye en el desarrollo del núcleo sexualmente dimorfo, pero también sabemos que esta hormona es importante durante el desarrollo fetal para que se produzca la diferenciación física de los varones (para que se formen correctamente los órganos genitales tanto externos como internos). Aunque es llamativo el efecto que producen sobre el NSD no se sabe si ejerce otros efectos en otras regiones cerbrales. Dos trastornos durante el desarrollo del feto ponen en la pista de que seguramente ejerza más efectos sobre más estructuras cerebrales dada la influencia que la variación de niveles de andrógenos en dicha etapa tiene sobre la “configuración del individuo”.

Uno de esos trastornos es la Hiperplasia Suprarrenal Congénita (HSC), un trastorno por el cual las glándulas suprarrenales del feto son “demasiado grandes” y segregan demasiados andrógenos. Se ha hallado que los fetos femeninos con HSC luego suelen ser mujeres homosexuales o, al menos, bisexuales con mayor probabilidad que las mujeres sin HSC. No se puede decir que esta mayor probabilidad la determine alguna otra diferencia que establezca el padecimiento de HSC ya que estas mujeres tienen aspecto de mujer y son educadas como mujeres.

atraccionEl otro trastorno es el Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos. El feto varón que lo padezca, debido a que los andrógenos no pueden ejercer efecto en su configuración (porque, por así decirlo, no dispone de los receptores adecuados) se desarrollará como una niña: a pesar de tener un cromosoma Y, tendrá vagina (aunque también testículos inutilizados pero no útero ni ovarios). Estos niños suelen ser criados como niñas (se les suele estirpar los testículos inutilizados e inyectarle hormonas femeninas para su desarrollo en la pubertad), pero a pesar de ser genéticamente varones no existe una mayor probabilidad en estas mujeres de sentirse atraídas por mujeres que en las mujeres genéticamente mujeres. Esto es un punto a favor para pensar que la androgeinización del feto tiene que ver con la expresión de conductas heterosexuales en los hombres.

A pesar de todo lo anterior, no se puede decir que ninguna estructura cerebral o nivel de tal o cual hormona determine drásticamente la orientación sexual. Sólo se puede decir que la presencia de ciertas variables aumenta la probabilidad de encontrar individuos heterosexuales y homosexuales. La formación de la orientación sexual es mucho más compleja; tanto, que tardaremos años en acotarla.

Vídeo sobre hormonas y orientación sexual

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