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Determinar el sexo de una persona parece cosa fácil. En la mayoría de los casos, basta con mirar su apariencia. Vamos a hacer una prueba. ¿A qué sexo pertenece el siguiente individuo?

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La mayoría de nosotros responderá con total seguridad que se trata de una mujer. Al fin y al cabo, tiene pechos, vagina y formas redondeadas. No obstante, y en esto no solemos caer, para elaborar este juicio estamos basándonos en una probabilidad estadística más que en una verdad incuestionable. ¿Una persona con pechos y vagina es mujer? ¿Pechos y vagina es condición sine qua non para la mujer?

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Cariotipo de un individuo determinado genéticamente como mujer

Muchos de nosotros diríamos que no: hay mujeres con pechos tan pequeños que no parecen pechos y hay hombres con mamas similares a las de una mujer. Pero lo de la vagina parece algo que sí es sine qua non. Debido a esto, muchos de nosotros acudiríamos a una cuestión genética: determinaríamos que las mujeres, recuperando los apuntes de biología de nuestros años escolares, son aquellas que disponen de una dotación sexual cromosómica de tipo XX y que los hombres son los que disponen de una dotación sexual cromosómica de tipo XY.

Volvamos a la foto para conocer de esta mujer un dato más: sus cromosomas son XY. Sabiendo esto, ¿la llamaríamos hombre?

Hay personas que deciden variar su sexo a través de una operación y tratamiento hormonal, pero no es el caso. La mujer XY de la foto es un caso de Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos o Feminización Testicular. Este síndrome afecta a la formación del bebé a nivel hormonal y prenatal. Ciertas hormonas fetales, en este caso los andrógenos, no son capaces (por carencia o por defecto en los captadores de hormonas) de hacer efecto. Esto deriva en una feminización de los rasgos que puede ser total (como en el caso de la foto) o parcial, según el nivel de la afección. Estos individuos nacen con vagina aunque sin órganos sexuales femeninos internos, por lo que son mujeres no fértiles con cromosomas sexuales XY.

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Cariotipo de un individuo determinado genéticamente como hombre

Además, hay otros síndromes que cuestionan la validez de la carga cromosómica para determinar un sexo, como el Síndrome de Turner, consistente en una monosomía por la cual la mujer tiene un único cromosoma sexual (no es XX sino X0).

El comportamiento y orientación sexual

El comportamiento es otra variable que a menudo distingue a mujeres y hombres. Aunque se trata de una variable de infinitas posibilidades y no se trata de una cuestión general sino cuestión individual, sí que es cierto que existen ideas sobre cómo se comportan las mujeres y los hombres. Pero hay un problema: el comportamiento varía de individuo a individuo, y lo que es más: la idea sobre cómo se comportan mujeres y hombres también ha variado y se encuentra variando. En ello inciden los roles desempeñados por cada sexo. Antes era impensable encontrar una mujer bombero, ahora es algo completamente plausible. De nuevo, el comportamiento no nos permite determinar qué es un hombre y qué es una mujer porque podemos ver a hombres comportándose “como mujeres” y a mujeres “comportándose como hombres”.

Dentro del comportamiento, se encuentra la orientación sexual de la persona. La experiencia nos muestra que la dotación cromosómica sexual no determina la inclinación sexual de una persona. Hay mujeres que se sienten atraídas por mujeres o por ambos sexos y hombres que se sienten atraídos por hombres o por ambos sexos. Es decir, la inclinación sexual del individuo tampoco es propia de un sexo. En “¿A qué viene mi orientación sexual?” nos pusimos tras la pista de algunos correlatos neurofisiológicos que hay detrás de la orientación sexual, pero vimos que no dependían del sexo genético sino de niveles hormonales.

Vídeo sobre las bases biológicas de la orientación sexual

La identidad sexual

TRANSY la última cuestión es la de identidad sexual. Sabemos que hay personas que nacen con un sexo genético pero que en su desarrollo se encuentran ampliamente insatisfechos con él, y determinan operarse para variarlo (transexualismo). La identidad sexual, en la cual se han hallado también ciertos correlatos neurofisiológicos que involucran al núcleo del lecho de la estría terminal (NLET) y su tamaño, parece revelar que el sexo es una determinación individual expresada como un sentimiento. Pero las declaraciones de estos individuos no logran determinar a nivel social la idea de género ni de sexo. Aunque una mujer transexual (nacida con cuerpo de hombre) se sienta mujer, nosotros, antes de la operación y sin conocer su deseo transexual, debido a sus características físicas, veremos en él un hombre, esperaremos de él ciertos comportamientos y lo trataremos masculinamente.

Así pues, ¿qué es el sexo y el género? Identidad, sexo genético, sexo fenotípico, orientación sexual… Son todo caras de un mismo prisma de naturaleza complicada.

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