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La mente es un fenómeno “alucinante”, pero a veces es capaz de multiplicar este calificativo creando precisamente eso, alucinaciones. Un tipo de alucinaciones ha ocupado líneas y líneas de publicaciones de todo tipo, desde científicas a esotéricas, debido a su peculiaridad dentro de la peculiaridad. Hablamos de las alucinaciones hipnagógicas, término que se utiliza a menudo también para referir a sus hermanas, las alucinaciones hipnopómpicas, a las que también referiremos.

¿Qué son las alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas?

Las alucinaciones hipnagógicas son un conjunto de percepciones visuales, auditivas e incluso gustativas o hápticas (referentes al tacto) que las personas que las “padecen” las experimentan entre el estado de vigilia y el de sueño, esto es, cuando van a comenzar a dormir. Sus hermanas, las alucinaciones hipnopómpicas, son el mismo tipo de sucesos solo que ocurren en el sentido inverso: ocurren entre el “salto” del sueño a la vigilia, esto es, cuando el individuo va a despertar.

Las alucinaciones hipnagógicas son más comunes de lo que se cree, solo que las más típicas son alucinaciones “simples” como destellos lumínicos o ruidos, por los que aquellos que las experimentan a menudo no se dan cuenta o no le dan importancia.

Aunque el tipo de alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas más comunes coinciden con el común de las alucinaciones que conocimos en el breve paseo que dimos por ellas, es decir, alucinaciones simples como destellos de luz o sonidos, no es posible ignorar el fenómeno que ha hecho de las alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas algo famoso: el encuentro con siluetas y “entes” que reportan muchas personas. Así es: son numerosos los testimonios que aseguran recibir estas peculiares visitas entre el sueño y el despertar.

¿Por qué se producen?

El estudio de la fisiología de las alucinaciones hipnagógicas es complejo debido a que son difíciles de “pillar in fraganti”. Conocemos bastante bien los cambios fisiológicos que se producen en nuestro cuerpo que nos llevan a entrar en el sueño. Si recuerdas “¿Por qué dormimos? (1/4) ¿Es hora de dormir?“, recordarás estos mecanismos biológicos.
A modo de breve repaso, recordaremos que el cuerpo dispone de una serie de “relojes” en los que se fija para “mandarnos a dormir”. El nivel de adenosina es uno de ellos. Esta sustancia es “fabricada” por las neuronas según están en funcionamiento, por lo que su nivel es un indicador fenomenal de cuándo estas han trabajado en exceso (un exceso de trabajo sin descanso puede deteriorarlas). Supimos también que esta adenosina ejerce su influencia en núcleos cerebrales que se encargan de “echar el freno” al cerebro inhibiendo la producción de sustancias activadoras corticales (todas las que pudimos ver en “Los excitadores inhibidos“), induciendo finalmente a la “calma cortical” y la sincronía de actividad propia de las primeras fases de sueño.
alucinaciones hipnagógicasEste cambio gradual desde la vigilia hasta el sueño implica cambio en la lectura eléctrica de la actividad cerebral, esto es, el encefalograma. Mientras que en vigilia observamos normalmente ondas de escasa amplitud y longitud y alta frecuencia, conforme nuestro sueño alcanza profundidad la sincronía cortical “escribe” ondas de mayor amplitud y longitud y menor frecuencia.
No obstante, según varias investigaciones, la ocurrencia de estas alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas implica, como es de esperar, un cambio en el electroencefalograma: la actividad cortical se desincroniza a niveles similares a los de la vigilia. Esta similitud a la vigilia y las vívidas alucinaciones que experimentan los sujetos que están teniendo una alucinación hipnagógica o hipnopómpica hace pensar que se trata de pequeños episodios de sueño REM que “se cuelan” en este pequeño espacio entre sueño y vigilia, donde no deberían estar (recuerda que el acto de dormir es una especie de noria en donde vamos de fase en fase en un orden regular).
Como vimos en “Los sueños y para qué sirven” y en “REM o no REM, esa es la cuestión“, el sueño REM implica una elevación de la actividad cortical sumada a una inhibición de las órdenes motoras que, de no producirse, nos llevaría a interpretar los sueños (puedes leer sobre ello en “Trastorno de conducta durante el sueño” y “El porqué de los somniloquios“). Esta actividad cortical que también implica al córtex visual se traduce en “ver imágenes que no existen” y “vivirlas”, cosa que nosotros llamamos sueños.
Según ciertas investigaciones, las alucinaciones hipnagógicas se deberían a estos “accesos REM”, sueños, debido a errores orgánicos a estancias tempranas del sueño en donde uno aún no está “lo suficientemente dormido” como para considerarlos sueños, por lo que se presentan a modo de alucinaciones.
Esta explicación también serviría para entender por qué las alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas se dan en muchas ocasiones junto a otro peculiar fenómeno: la parálisis de sueño.
Aún así, la explicación fisiológica sigue abierta: otros estudios aseguran que la actividad electrocortical durante las alucinaciones hipnagógicas es diferente a cualquiera de la que se da en otras fases de sueño.

¿Por qué se repiten los temas?

Aunque las alucinaciones de este tipo más comunes son las más simples (y quizás por ello no nos demos cuenta de que estamos alucinando), las alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas han entrado en el “hall of fame” de la psicología debido a las experiencias más traumáticas de este tipo: individuos que aparecen en la habitación, entes que nos atacan, conocidos que nos quieren asesinar, simples apariciones, entes extraños, experiencias extracorpóreas y un larguísimo y llamativo etcétera.

alucinaciones hipnagógicas

El porqué de que en este tipo de experiencias se den temas recursivos terroríficos quizás no debería llamarnos más la atención que la experiencia de cualquier pesadilla común y quizás deban entenderse así, como pesadillas (que típicamente ocurren en las fases REM) que “se cuelan” en estancias del sueño que no deben.

No deja de ser llamativo, sobretodo si el fenómeno se repite en diferentes personas de maneras similares. No obstante, cabe pensar que, al final, de la misma manera que parece que existen pesadillas “comunes” como, por ejemplo, soñar que alguien nos persigue o que nos caemos (porque son cosas que nos dan miedo y, por tanto, pueden ser pesadillas), pueden existir alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas recurrentes debido a que se tratan del mismo fenómeno solo que en estancias del sueño que no corresponden.

alucinaciones hipnagógicas

¿Son algún tipo de trastorno?

Las alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas no debemos considerarlas un trastorno en sí mismas. Son fenómenos que a veces ocurren debido a que el cuerpo es una máquina orgánica imperfecta y sorprendente, igual que fenómenos como los somniloquios o los movimientos durante el sueño. Si se dan con regularidad, en cambio, sí que pueden considerarse síntomas de algún trastorno neurológico. Por ejemplo, las alucinaciones hipnagógicas y sobretodo las hipnopómpicas son comunes en trastornos como la narcolepsia o el insomnio.

*Nota: Algunos autores prefieren no incluir a las alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas dentro del catálogo de alucinaciones debido a que algunas suceden sin la convicción de realidad que es necesaria para la definición de las mismas. Aquí, no obstante, se ha preferido incluirlas dentro de las alucinaciones dado que algunas experiencias de este tipo pueden convencer al que las padece, durante su transcurso y después de haberlas vivido, de que son percepciones completamente reales.

Vídeo sobre alucinaciones hipnagógicas en el canal de antroporama.net

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