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1159949212_2Empecemos con una obviedad: el amor es uno de los sentimientos humanos que más satisfacciones nos proporciona. El amor se constituye como uno de nuestros mayores esfuerzos vitales. ¿Cuántas acciones de nuestro día a día las organiza el amor? Si lo pensamos un momento, seguro que somos capaces de decir unas cuantas.

El amor, a su vez, es un concepto bastante amplio. Muchas veces es utilizado como sinónimo de afecto (por ejemplo, el amor entre amigos), pero mayoritariamente es aplicado a ese sentimiento que tenemos sobre la pareja o familiares cercanos como padres o hijos.

¿Qué es el amor?

1173260465_0Cabe preguntarse, como la canción, qué es el amor. Cada cual será capaz de darle su definición, pero aquí en antroporama nos vamos a decantar por el significado que le han buscado los psicólogos desde una perspectiva evolutiva. Sabemos que las emociones que somos capaces de tener no están aquí “gratuitamente”. Si han sido elegidas en el proceso de selección natural es porque son útiles. Por ende, el amor ha debido ser evolutivamente útil. No es complicado averiguarlo: un sentimiento así establece vínculos fortísimos con la pareja reproductora, la descendencia y la familia, permitiendo establecer con facilidad núcleos que proporcionan mayores oportunidades de supervivencia para todos. Queramos o no, todos amamos por un “por el interés, te quiero Andrés” de la naturaleza.

No es una definición tan bonita como la que pueda elaborar un poeta, pero es algo razonable al fin y al cabo.

1168938296_0La Teoría del Amor

Ahora bien, no todos los amores son iguales, o, mejor dicho, no todas las relaciones amorosas son iguales. Cada cual tiene una “forma de amar” (que ojalá encaje con la del ser amado porque si no se auguran tiempos tormentosos). Parte de la psicología de las emociones se ha dedicado a tratar de clasificar el amor, y de entre estos esfuerzos destaca la teoría que elaboró Robert J. Sternberg sobre los tipos de amor, denominada así, Teoría del Amor.

Según Sternberg, toda relación amorosa puede ser descrita a partir de tres elementos que siempre la componen: la intimidad, la pasión y el compromiso. Cada relación está configurada sobre estos tres pilares; unas se apoyan más en uno, otras en otro, otras en tan sólo uno y apenas en los otros, otras no disfrutan de alguno… Para gustos, el amor.

La intimidad podría equipararse a lo que nos gusta de una persona al margen del sentimiento. Es la cercanía que alcanzamos con la pareja, lo unidos que nos sentimos a ella y lo que nos interesa. Podría decirse que es la parte de amistad que conlleva toda relación amorosa.

La pasión refiere al sentimiento de atracción física y mental que ejerce la otra persona, es decir, la excitación que provoca el encuentro real o imaginado con ella. La parte “ciega” del amor.

1154515790_0El compromiso puede denominarse como el elemento más “sobrio”, en el que entran todos los acuerdos tácitos o explícitos que conlleva una relación: ser compañeros para bien y para mal.

Estos “ingredientes”, según Sternberg, no son eternos ni constantes. Cada relación pasa por diferentes épocas en donde intimidad, pasión y compromiso se combinan en diferentes niveles. Aunque todas parecen seguir ciertas pautas: la pasión crece muy deprisa en los primeros momentos de la relación, pero suele estancarse pronto; el compromiso tarda en llegar, pero cuando llega suele tener un crecimiento constante; y la intimidad crece hasta que “la muerte (o la ruptura) los separe”.

TRIANGULO-DEL-AMOR-DE-STEINBERG-TERRASSA-BARCELONATipos de amor

Gracias a los tres elementos podemos elaborar un gráfico triangular que nos ayude a entender los distintos tipos de relaciones amorosas situándolos en sus vértices y lados.

El amor romántico, pasional e íntimo, es el amor típico de las primeras relaciones. Las personas se atraen física y mentalmente, pero no acceden a grados de compromiso más allá del hecho del noviazgo.

El amor apasionado o encaprichamiento es todo pasión. La persona gusta y atrae, sin más. Este tipo de amor es típico del principio de las relaciones, cuando apenas hay conocimiento profundo sobre el otro. Las personas que se unen porque “se han entrado por el ojo”.

El amor fatuo es un amor raro, donde hay pasión y compromiso, pero no intimidad. Como puedes averiguar, estas relaciones no suelen acabar bien.

1171270995_0El amor compañero o sociable podemos definirlo bien como aquel que disfrutan las personas que llevan mucho tiempo felizmente casadas o conviviendo. Se conocen, se gustan, se comprenden, se quieren, se ayudan. El paso de los años ha apagado la pasión, pero siguen existiendo la intimidad y el compromiso tácito y explícito.

El amor vacío, o compromiso sin más, es un acuerdo, se supone que útil, entre dos personas para permanecer unidas. No hay intimidad entre ambas ni pasión. Los matrimonios de conveniencia podrían ser un buen ejemplo de amor vacío.

El amor en donde sólo hay intimidad bien puede considerarse amistad.

El amor pleno o consumado es aquella relación en donde hay pasión, intimidad y compromiso. Es el ideal de relación, dominante al menos en Occidente, y por tanto al que suelen aspirar la mayoría de las personas de nuestro alrededor.

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