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Seguimos nuestro avance en la carrera de la evolución humana con el siguiente corredor: el Ardipithecus kadabba. Si te suena de algo la palabra “ardipithecus” probablemente será porque has oído hablar del famoso Ardi, espécimen de Ardipithecus ramidus que saltó a las portadas, adivinarás, por postularse como el hominina más antiguo (como ves, parece que los investigadores se quieren reservar para sus hallazgos el honor de haber descubierto la primera especie de esta nuestra subtribu). Pero hoy hablamos de su hermano mayor (quizás más bien de su “padre”), pues el Ardipithecus kadabba existió aproximadamente 1 millón de años antes que el ramidus en el África oriental.

ardipithecus kadabba

Esta es, en realidad, una representación del Ardipithecus ramidus. Resulta difícil encontrar una representación del Ardipithecus kadabba, pero se piensa que debieron de ser bastante semejantes en cuanto a fisionomía.

Sabemos de sobra que el árbol filogenético es amplísimo y que recorre todas las especies desde aquel primer ancestro común a todos los seres, por lo que tratar de abarcarlo desde el comienzo hasta el final y retratar “eslabón a eslabón” el camino completo a la constitución del ser humano es una tarea más bien imposible. Por eso, recordamos, elegimos empezar a retratar esta carrera desde el Sahelanthropus tchadensis.

Vimos que el Sahelanthropus tchadensis estaba en medio de un arduo debate: ¿es él el primer hominina, es decir, la primera especie de la subtribu que engloba (entre otros) al género homo, el nuestro, separada de la subtribu de los panina, es decir, la que engloba al género pan (chimpancés)? Esta intrincada pregunta que implica tribus y subtribus en realidad puede resumirse mediante la característica que fundamenta la existencia de la subtribu hominina: ¿fue el primer primate que empezó a andar erguido?

Para más inri, descubrimos al Orrorin tugenensis, otra incógnita en la evolución humana. Orrorin tugenensis y Sahelanthropus tchadensis se disputan mano a mano el honor de ser los primeros hominina pero a la vez “deben luchar” contra clasificaciones antropológicas que prefieren dejarlos entre los panina. Descubrimos que, si bien las pruebas de la existencia de ambos dan indicios de que podían caminar erguidos (por ejemplo, la forma de la pelvis o situación del foramen magno), no parecía que ninguno utilizase la locomoción bípeda de manera preferente.

¿Qué puede añadir, pues, el Ardipithecus kadabba a esta carrera evolutiva? Podemos decir que el Ardipithecus kadabba era otro aspirante a “bipedalista”, por lo que hay clasificaciones que lo establecen como el primer hominina en toda regla. De hecho, “kadabba” significa “el ancestro más antiguo” en lengua afar, lengua de Etiopía, en donde se descubrieron los primeros fósiles de esta especie.

¿Cómo era el Ardipithecus kadabba?

ardipithecus kadabba

Restos fósiles de un Ardipithecus kadabba

El Ardipithecus kadabba era un primate de tamaño similar a un chimpancé moderno, solo que aparentemente bípedo, que existió hace 5,6 millones de años. Evidencias de su bipedalismo las encontramos gracias a los robustos y grandes huesos de pie hallados en Etiopía. A pesar de ello, sólo disponemos de estas pruebas para pensar que el Ardipithecus kadabba era bípedo, por lo que no podemos saber todavía con completa exactitud si utilizaba esta forma de moverse de manera cotidiana, tal y como ocurre con el Sahelanthropus tchadensis y el Orrorin tugenensis.

Otros datos que nos ayudan a hacernos una idea de su imagen proceden de huesos de la parte trasera del cráneo y de sus dientes. Esta especie tenía caninos que se proyectaban hacia el exterior y grandes molares, mayores que los de un chimpancé actual, que nos permiten deducir que era una especie que comía alimentos fibrosos como nueces.

Desconocemos si este bipedalismo es heredado de especies anteriores como el Sahelanthropus tchadensis o el Orrorin tugenensis o si, por el contrario, el Ardipithecus kadabba “logró” el bipedalismo “por sus propios medios”. Sus características y lugar en el tiempo hace que algunos clasifiquen al Ardipithecus kadabba como una cronoespecie, esto es, la única especie que evolucionó a partir de una anterior (como es lógico) y que dio lugar a una especie posterior, sin ser coetáneos en ningún punto.

Lee más en “Ardipithecus kadabba: Late Miocene Evidence from the Middle Awash, Ethiopia” y “Smithsonian

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