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Un grupo de investigadores ha implantado células madre de astrocitos en el cerebro de ratones recién nacidos y genera ratones que aprenden más rápido.

astrocito

Los astrocitos reciben su nombre por su apariencia estrellada.

El sistema nervioso central humano (encéfalo y médula espinal) está formado por dos tipos de células: las neuronas, que forman el entramado que nos hace pensar, actuar, memorizar, hablar y el resto de todas las funciones nerviosas, y las glías, que, por así decirlo, son las “niñeras” de las neuronas. Dentro del sistema nervioso central contamos con diversos tipos de células gliales, entre ellas los astrocitos. Los astrocitos se encargan de servir como soporte a las neuronas, de protegerlas de la entrada de sustancias extrañas desde la sangre (formando la denominada barrera hematoencefálica) y de “limpiarles la casa” a las neuronas, eliminando desechos de su actividad. También se ha descubierto recientemente que participan en la transmisión de los impulsos eléctricos neuronales.

Los astrocitos humanos se caracterizan por ser más grandes y complejos que los astrocitos de otras especies. Son mejores en las funciones que les corresponden.

Bajo esta premisa, un grupo de investigadores de la Universidad de Rochester implantó células madre de astrocitos humanos en el cerebro de ratones recién nacidos. Estas células madre generaron, pues, astrocitos humanos en el cerebro de los ratones. Estos astrocitos “huésped” se emparejaron funcionalmente con los astrocitos “autóctonos” y se desarrollaron en perfectas condiciones pero manteniendo las características de los astrocitos humanos: un mayor tamaño y una mayor funcionalidad.

El resultado más llamativo y buscado lo encontraron: los ratones con astrocitos humanos aprendieron mucho más rápidamente una aversión a un tono que, por condicionamiento clásico aversivo, se emparejó con una descarga eléctrica. A partir del segundo ensayo, los ratones con astrocitos humanos ya mostraban signos de “haber aprendido la lección” y mostraban conductas propias del miedo hacia la descarga que ya sabían que iba a presentarse nada más escuchar el tono. Los mismos resultados se replicaron en otras tareas de aprendizaje. No obstante, no se comprobó cambios de comportamiento en los ratones “huésped”. Se comportaban como el resto de ratones pero eran capaces de aprender más rápidamente.

Este estudio sirve para corroborar, de nuevo, la importancia de las células gliales en el desarrollo y mantenimiento cognitivo, a pesar de que en el pasado se las considerara “células de segunda”.

Fuente: Cell

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