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grupoEl ser humano es un ser social. La vida en grupo significa obtener beneficios de la compañía del otro pero también significa sacrificios. Las conductas dedicadas a ayudar a otro son uno de esos sacrificios. No nos detendremos a comentar los motivos que empujan al ser humano a ayudar al otro (por motivos egoístas o altruistas); lo que sí que vamos a comentar es una de las múltiples variables que influyen en nosotros a la hora de decidir si ayudar o no ayudar a un ser humano en problemas: la pertenencia a un grupo.

Como hemos dicho, influyen infinitas variables en esa decisión: el número de personas presentes, ya comentada en “El efecto espectador“, el ambiente, el lugar, nuestra condición, nuestro humor y un larguísimo etcétera; pero la que comentamos, la pertenencia a un grupo, ha resultado de especial interés para la sociología. La premisa básica explorada en laboratorio es la siguiente: ayudamos más a aquellos que identificamos como pertenecientes a nuestro grupo.

Ya hemos comentado en más de una ocasión que el ser humano categoriza en dos grupos muy generales: el grupo propio o endogrupo y el que no es grupo propio o exogrupo. Comentamos también en “El experimento de Jane Elliot” que nos basta bien poco para establecer un exogrupo y un endogrupo. Prácticamente cualquier atributo que se resalte puede ser suficiente, en el caso de Jane Elliot, el color de los ojos, para conseguir ese efecto que denominamos favoritismo endogrupal.

4acuerdosAhora bien, ¿es tan fácil deshacer ese efecto y utilizarlo a favor de conductas positivas como las de ayuda y cooperación en vez de para lograr efectos preocupantes como el que se mostró en ese vídeo? La respuesta es sí. Si lograr que un grupo humano se divida es relativamente sencillo, lograr que cooperen es igual de relativamente fácil. Dependerá, claro está, de la naturaleza de cada grupo y del nivel de conflicto existente entre dos grupos que se consideran respectivamente exogrupos.

Igual que el efecto contrario, el aumento de la tendencia a la cooperación en el ser humano al resaltar valores o atributos comunes ha sido comprobado experimentalmente. Tal es el caso de Identity and Emergency Intervention: How Social Group Membership and Inclusiveness
of Group Boundaries Shapes Helping Behavior, investigación realizada por cuatro psicólogos sociales (puedes leer el estudio completo aquí) en donde la situación fue la siguiente.

Participaban dos grupos, concretamente dos tipos de grupos de aficionados a dos equipos ingleses de fútbol de larga enemistad, Manchester y Liverpool. Se lograba que cada tipo de grupo presenciase un accidente bastante aparatoso en donde las víctimas podían ser de tres tipos: aficionados a su propio equipo (identificados por las camisetas del Manchester o del Liverpool), neutrales (sin ninguna equipación) o aficionados al equipo rival (identificados por la camiseta del rival). El resultado obtenido fue el esperado: los aficionados del Manchester ayudaron significativamente más a otros aficionados del Manchester que a los de camisetas neutras, pero ayudaron más a los de camisetas neutras que a los aficionados del Liverpool.

imagesLa replicación posterior no fue menos llamativa. Antes de permitir que los participantes presenciaran el falso accidente, se hizo saliente a través de un vídeo emotivo la condición de que tanto los fans del Liverpool como los fans del Manchester son fans del fútbol (es decir, se englobó a los dos grupos en uno mayor; se convirtió lo que antes era exogrupo en endogrupo). Esta vez, los resultados fueron diferentes: los aficionados del Manchester ayudaron tanto a los de su misma camiseta como a los de la camiseta del Liverpool. Los “desgraciados” esta vez fueron los pobres sujetos que no llevaban camisetas de ningún equipo de fútbol. Estos fueron significativamente menos ayudados que los otros.

Resulta, a la luz de lo anterior, un planteamiento bastante sencillo: si el ser humano tiende a ayudar y cooperar más con aquellos que observa como grupo propio, entonces debemos ensalzar atributos y definiciones comunes a todos los grupos. Resultaría así de fácil si la naturaleza social y personal humana no fuese tan altamente complicada. No basta resaltar estos valores comunes para resolver conflictos, pero se trata de una opción útil por donde empezar. No es condición suficiente, pero si se muestra como bastante necesaria.

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