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El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) se ha convertido en frecuente del “Hall de la Fama” de la Psicología, seguramente que por una mezcla de lo llamativo que es y lo relativamente frecuente que es (dentro de la frecuencia de las psicopatologías). Hasta el cine tiene sus célebres TOCs. Pensamos en TOC y rápidamente nos vienen a la cabeza imágenes como la de Jack Nicholson evitando pisar las líneas de la acera en “Mejor Imposible”. También nos vienen comportamientos como “el exceso de limpieza” o calificativos como “maniaticos del orden”. No obstante, el TOC no debe relacionarse únicamente con conductas de limpieza personal y orden; el TOC es un trastorno que se manifiesta con multitud de comportamientos, hasta el punto de poder decir que cada paciente de TOC, dentro de sus similitudes, es diferente. Hoy vamos a averiguar un poco más sobre él y a conocerlo de cerca, si quieres, gracias a un documental en donde pacientes de TOC nos cuentan sus experiencias con el trastorno, desvelándonos parte de su naturaleza.

Obsesión y Compulsión

notobsessiveEl nombre del trastorno ya nos pone en la pista: el Trastorno Obsesivo-Compulsivo se compone de una parte de obsesión y otra de compulsión. Ahora bien, ¿qué es cada una de estas cosas? Las obsesiones ocupan la vertiente “cognitiva” del trastorno. Se tratan de pensamientos intrusivos e incontrolables, a veces en forma de imagen, que causan elevado malestar (emocional) y ansiedad y que no tienen que ver con el curso “normal” de acontecimientos en la vida diaria del paciente. En el documental, varios testimonios refieren, por ejemplo, a imágenes de accidentes que envuelven a sus familiares o a situaciones catastróficas para sí mismos.

La compulsión es la parte “conductual” del trastorno, aunque puede ocurrir que la compulsión se ejecute mentalmente (por ejemplo, repetir cierta oración o cierta secuencia de números). Son las acciones destinadas a “hacer desaparecer” a la obsesión, acciones que el paciente siente la urgente necesidad de ejecutar para evitar la catástrofe o la imagen negativa que supone la obsesión. El problema es que estas acciones poco o nada tienen que ver de manera lógica con la evitación del pensamiento que ocurre durante la obsesión, no obstante el paciente debe realizarlas para evitar el evento que ha irrumpido en su mente. Por ejemplo, en el documental, un paciente de TOC nos cuenta que mientras conduce le advienen pensamientos sobre catástrofe para sí mismo o para su familia, y que para evitar ese hecho debe morder el cristal de la ventanilla x número de veces. No hay ninguna conexión lógica entre morder un cristal y que ocurra un accidente a algún familiar, no obstante ese paciente de TOC necesita realizar esa conducta para evitar el imaginado problema. Otra paciente del documental tiene la compulsión de lavar mucho sus manos cuando ha tocado algo que percibe como sucio. Lavarse las manos para limpiarlas es una conducta lógica, no obstante, el exceso de la conducta la convierte igualmente en ilógica.

Cabe destacar que los pacientes de TOC saben que sus conductas no tienen ninguna conexión lógica con el mal que tratan de evitar, no obstante si no lo realizan sienten un gran malestar y cierta culpabilidad pues no están evitando que su obsesión (el accidente, la enfermedad, la catástrofe…) ocurra. Las compulsiones pueden verse, pues, como una especie de rituales mágicos.

Las compulsiones más comunes son las de limpieza y lavado, como la que exhibe una de las pacientes del documental (también se puede considerar de limpieza-lavado la que desarrolló de manera temprana el paciente que dijo haber exhibido la obsesión de que sus familiares iban a contagiarle el SIDA) , junto con las de comprobación (comprobar si está cerrada la puerta, si está el gas abierto, si han entrado en casa, etc), como exhiben dos pacientes del documental.

Pero, ¿por qué esas conductas?

Este es el gran enigma del Trastorno Obsesivo-Compulsivo: ¿por qué estas personas sienten que deben realizar tales específicos comportamientos para evitar así los pensamientos obsesivos si el comportamiento no tiene nada que ver con ello? Es decir, lo “normal” podría resultar que una persona a la que le acosan pensamientos sobre que su familia va a morir en un accidente tratase de disuadirlos de que viajasen en coche; no obstante, no existe una conexión lógica entre compulsión y obsesión, y si existe (como en el caso del lavado o de la comprobación) se da en tal exceso que la convierte en un tanto absurda (si se acaba de verificar que el gas no está abierto, ¿de qué sirve comprobarlo de nuevo al segundo?).

La clave del TOC se trata de explicar desde diversos paradigmas, pero ninguna respuesta resulta del todo convincente hasta el momento. Se habla de que existe un componente genético que predispone al desarrollo de TOC, pero que no determina. Se consideran también explicaciones desde el condicionamiento tales como que la compulsión quedó de alguna manera asociada en la historia del individuo con la disminución de la obsesión, y que su ejecución es una mera forma de aliviar la ansiedad. Otros modelos tratan de explicar la compulsión como un reflejo del estilo educativo de los padres (por ejemplo, padres sobreprotectores tendrían efecto en el desarrollo de un TOC de limpieza o comprobación en hijos genéticamente predispuestos). Otros consideran que las obsesiones son el resultado de una predisposición biológica en interactuación con la educación en donde se reprimen excesivamente o con insistencia ciertos tipos de pensamientos (se convierten en tabúes), por lo que su aparición en la mente del individuo genera una enorme ansiedad. Según esta explicación, la compulsión sería en origen un intento del individuo de eliminar esos pensamientos posteriormente estereotipado como respuesta “normal” para lograr la evitación de la obsesión.

En cualquier caso, y aunque ninguna explicación es aceptada sin crítica, parece ser que existe cierto acuerdo en determinar que el factor de responsabilidad que el individuo siente sobre el contenido de su obsesión (“yo he pensado esto, si yo no hago esto otro va a ocurrir lo que he pensado porque lo he pensado”) es central para comprender el TOC.

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