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Con estos gráficos comparamos el ritmo de crecimiento del cerebro de humanos y chimpancés. A simple vista podemos ver que en nuestro caso el crecimiento del cerebro parece estar en desventaja con respecto al de nuestros “hermanos”: a los dos años el suyo ha alcanzado prácticamente el total de su tamaño, en cambio al nuestro “le cuesta” cinco años. Este periodo “extra” lo empleamos, sobretodo, en el desarrollo de conexiones neuronales, en el desarrollo de redes mucho más complejas y efectivas que se reflejan en un mayor volumen de materia blanca (es decir, tractos de axones y dendritas, el “cableado” interneuronal).

crecimiento del cerebro

crecimiento del cerebro

Lo que a priori parece una desventaja, un crecimiento del cerebro de manera lenta, consiste en cambio en una prueba de la utilidad de disponer de un encéfalo complejo: necesitamos más tiempo, sí, pero la utilidad queda patente cuando es evolutivamente ventajoso “perder más tiempo” siendo infantes (indefensión, peligro, dependencia, etc.) con tal de disfrutar de una mayor plasticidad y, por ende, con una más larga capacidad para aprender. Como vimos en “Neotenia: el defecto que nos permitió tener un encéfalo más grande” , este retraso madurativo con respecto a otros primates se ha convertido en una de nuestras mejores dotaciones. Quién nos lo iba a decir…

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