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f0105105El ser humano tiene un genoma compuesto por 2900 millones de pares de bases. Considerando la forma de escalera retorcida que tiene la molécula del ADN, podemos decir que los pares de bases son los escalones de esa larguísima escalera. Dentro de ese genoma, contamos con aproximadamente entre 25.000 y 30.000 genes. Los genes son el primer nivel de lo que nos hace ser como somos: son un conjunto de moléculas que son “traducidas” para la generación de los diferentes tipos de proteínas y otros tipos de moléculas. Los genes son, por así decirlo, la receta escrita de lo que somos, grabada en el interior de cada una de nuestras células. En nuestro símil de la escalera, los genes estarían situados en cada uno de los mástiles de esa escalera, a lo largo. En el dibujo, los genes serían segmentos de esa cinta gris oscuro que se retuerce.

Resultan sorprendentes muchos hechos de los genes si comparamos los del ser humano con el de otras especies. Nos resultarán familiares titulares como “Nos parecemos más a la mosca de la fruta que al primate“. Aunque es verdad que más de la mitad de los genes de la mosca están presentes en el ser humano y que esta especie nos ha ayudado mucho para comprender la genética que subyace a algunas enfermedades, no es cierto que nos parezcamos más a las moscas que a los primates a nivel genético (y, por tanto, físico y de comportamiento). Compartirmos con ellas unos 7.000 genes, sí, pero “nada” más.

Resulta igualmente llamativo que compartamos casi 3.000 genes con especies que ni siquiera son animales, como lo hacemos con el hongo Saccharomyces cerevisiae, el cual seguro que nos suena más si lo llamamos levadura de cerveza. Podríamos decir para hacer broma que el ser humano es 12% levadura de cerveza.

Dentro de las especies de laboratorio con las cuales resulta barato y provechoso estudiar está el ratón. Este mamífero tiene aproximadamente el mismo número de genes que nuestra especie, aunque tenga un genoma compuesto por menos millones de pares de bases (podría decirse que de menos cantidad de ADN los ratones “sacan” tantos genes como nosotros), y coincide en nuestros genes en torno al 99%. Nos separan de su forma aproximadamente unos 300 genes.

RATN_11Resultará llamativo que el chimpancé también comparta con nosotros el 99% de genes y nos diferencien de él aproximadamente 300 genes, como del ratón. ¿Cómo puede ser esto posible? Debe pensarse en términos estructurales: aunque existan muchos genes compartidos, las moléculas de ADN del ser humano se asemejan estructuralmente y por número más a las del chimpancé que a las del ratón, aunque compartan tal cantidad de genes. Por así decirlo, el material “sobrante” de ADN, el que no son genes, también cuenta, además de la distribución de otros elementos que regulan la expresión de esos genes (muchos genes de nuestro ADN nunca llegan a “notarse”).

Dentro de los primates, nuestros “primos” más parecidos son los ya nombrados chimpancés. Luego vienen, por orden descendente de similitud, los bonobos, cuya similitud con el ser humano en cuanto a comportamiento la tratamos en este otro post, el gorila, el orangután y el gibón.

haruno2Algo que se puede deducir de lo anterior es que una diferencia no muy grande en el genoma implica una enorme diferencia en cuanto a forma final del organismo. Un ejemplo es la región de ADN que se cree que interviene en la formación de la corteza cerebral, la HAR 1. En ella podemos apreciar una serie de bases (nucleótidos, un tipo de moléculas), y en la imagen que muestra esta región de modo interespecie, podemos ver que las diferencias entre la región del gallo, chimpancé y la del ser humano son contadas. En verde se marcan las que varían con respecto a la región HAR1 del gallo.

Las mencionadas no son más que escasas curiosidades sobre las muchas que alberga el código genético del ser humano. Iremos descubriendo nuevas en artículos posteriores.

Si te interesa el ADN humano te interesa la evolución humana

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