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En anteriores entregas de antroporama hablamos de que no es posible leer el pensamiento de la manera en que sugieren obras de ficción (por lo menos hasta el momento). No es posible que un simple aparato que rodee nuestra cabeza nos “robe” el curso de pensamiento en escasos segundos. De momento, para que nos puedan “leer el pensamiento”, dijimos que eran precisas multitud de medidas base de nuestra actividad cerebral y nuestra colaboración.

No obstante, a pesar de la necesidad de colaboración por parte del “leído” y de tomar medidas y más medidas, al fin y al cabo es posible hacerlo: existen técnicas de las denominadas de descodificación cerebral.

Vamos a ver un vídeo que nos pone al día:

¿Has estado aquí antes? Si esta casa fuese una escena de crímen y tú fueses sospechoso, dirías que no. Pero, ¿qué ocurriría si pudieran “echar un vistazo” a tu cerebro y pudieran ver que sí que has estado en esa casa antes de que te mostraran las imágenes? No te preocupes, esto no se puede hacer aún (la técnica existe y se ha utilizado en casos -incluso en España- pero de momento no ha dado resultados concluyentes), pero es uno de los posibles usos de la técnica denominada descodificación cerebral. Volveremos a estas habitaciones después.

Los neurocientíficos utilizan técnicas de escáner cerebral como la resonancia magnética funcional para ver qué áreas de tu cerebro están activas durante determinadas tareas. La descodificación cerebral consiste en observar dentro de estas áreas activas para identificar patrones de actividad relativos a imágenes o ideas concretas.

Un estudio típico de descodificación cerebral pone al sujeto en el interior del escáner y le muestra una serie de imágenes. Para cada imagen, el escáner capta la actividad particular en las áreas responsables de la visión. Un programa informático, el descodificador, está programado para asociar cada imagen con su patrón de actividad. Para testar al descodificador, se le presenta al sujeto una nueva imagen -una antes no mostrada en la fase de decodificación-. El escáner lee la actividad de nuevo y compara el patrón desplegado por la nueva imagen con los patrones de las imágenes presentadas en la fase anterior para descubrir qué tipo de objeto estaba mirando la persona.

Hay quienes han ido más allá. El equipo de Jack Allen de la Universidad de California-Berkeley midió la actividad cerebral de un grupo de sujetos al que se le mostraba horas de trozos de películas. Enseñaron a un programa a asociar los trozos con sus patrones de actividad cerebral. Luego el descodificador reconstruía a partir de la actividad la imagen que el sujeto había visto. A partir de ello, el descodificador en siguientes sesiones era capaz de recrear la imagen que el sujeto estaba viendo sin conocer tal imagen basándose únicamente en la actividad cerebral del sujeto espectador. El programa “comparaba” la actividad cerebral actual con los patrones de actividad cerebral que había grabado y generaba una imagen a partir de la media de esos patrones.

Descodificar lo que una persona ve es una cosa pero, ¿qué hay de sus pensamientos o de sus sueños? Lo que vemos ahora es una representación de lo que sueña una persona descodificada a partir de su actividad cerebral. Procede de un estudio de la Universidad de Kyoto, Japón. El equipo hizo dormir a un grupo de sujetos dentro de un escáner cerebral. Despertaron a los sujetos de manera periódica para preguntarles qué soñaban. Anotaron las categorías de objetos con que soñaban. Después mostraron a los participantes imágenes de estos objetos cuando estaban despiertos y escaneaban su actividad cerebral de nuevo. A partir de esto podían saber qué aparecía en los sueños de los participantes cuando volvían a dormir, produciendo imágenes como la que vemos, la cual tiene tan poco sentido como el que tienen normalmente los sueños.

Ahora volvamos a nuestra escena del crimen. ¿Podremos alguna vez descodificar el cerebro para extraer secretos o detectar mentiras? John Dillon y su equipo, localizado en Alemania,  hicieron a los participantes de su estudio caminar por estas habitaciones virtuales tan bien decoradas, ¿no crees? Después dentro de un escáner mostraron a los participantes más habitaciones parecidas a  las que ya habián visto además de las que ya habían visto. Utilizando métodos de descodificación pudieron decir con una precisión del 80% cuándo un participante había estado en la habitación mostrada antes.

Por supuesto, estas técnicas no están preparadas aún para los juicios. ¿Qué pasa si se ha estado en una casa antes o después? Todos son retos que el descodificador debe considerar. Como se suele decir, la forma más fácil y rápida del momento para saber qué piensa una persona es preguntarle directamente.

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