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Las drogas son un tema peliagudo. Por un lado pueden proporcionar momentos de placer y nos pueden ayudar a descubrir mucho de cómo funcionamos, pero por otro lado hay que admitir que resultan peligrosas. Por suerte, el cine a veces viene a nuestro auxilio y es capaz de mostrarnos estados alterados. Un ejemplo es el que vamos a ver a continuación con la película Harvard Man.

Más allá de la calidad de la película, es un buen ejemplo de uno de los efectos de algunas drogas: las metamorfopsias, esto es, la alteración de la forma y tamaño de las cosas que percibimos. El tipo de metamorfopsia que experimenta el protagonista en este vídeo son sobretodo dismorfopsias, es decir, la alteración de la forma de las cosas que ve.

Las dismorfopsias son distorsiones realidad. La persona es consciente de las distorsiones, sabe que está “viendo mal”, y esto causa reacciones emocionales que pueden ir desde el disfrute al auténtico pánico. Bien lo muestra el personaje al principio, cuando parece disfrutar, y al final cuando es presa del miedo.

Las metamorfopsias son efectos típicos de algunas drogas como el ácido lisérgico o la mescalina, síntoma de trastornos neurológicos como la epilepsia, de ciertas lesiones cerebrales o síntoma de defectos en el ojo.

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