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Efecto espectadorUna conducta de ayuda es uno de los objetos de estudio de la Psicología Social, y se define como aquella que ejecutamos con el objetivo de solucionar algún problema de otra persona. Se trata de un acto normalmente altruista. Pero, ¿ayudamos en todas situaciones o depende de ciertas variables? La respuesta es: sí, depende de ciertas variables. Y pueda parecer sorprendente, estas variables determinan el fenómeno siguiente: una persona que necesite ayuda en una multitud pasiva tiene menos probabilidades de recibir ayuda que una persona que necesite ayuda en presencia de unas pocas personas. La probabilidad de ayudar es inversamente proporcional al número de personas pasivas presentes.

Este fenómeno se conoce como efecto espectador.

El caso que conmocionó al mundo: el caso de Kitty Genovese

El nombre de Kitty Genovese se apresura a salir en cuanto se trata el efecto espectador, puede que porque sea un caso que lo ilustra perfectamente y que, además, nos muestra sus más alarmantes consecuencias. Debido a esto, el efecto espectador a menudo se le denomina Síndrome Genovese.

Kitty Genovese era una neoyorkina de 29 años residente en el barrio de Queens que tuvo la mala suerte de cruzarse en el camino de Winston Moseley, un asesino y depredador sexual. Winston Moseley la asaltó camino a su apartamento, la apuñaló por la espalda. Ella consiguió zafarse y gritar, pero ya estaba malherida. A pesar de sus gritos, nadie de los alrededores fue en su auxilio aunque múltiples vecinos escucharon sus peticiones de ayuda. Sólo un vecino acertó a gritar “¡deje en paz a la muchacha!”. Pero nadie, ya fuese por la nocturnidad, por el frío o por simple negligencia, bajó a socorrerla.

Winston Moseley huyó según informaron algunos testigos, pero Kitty Genovese seguía allí abajo malherida y pidiendo ayuda. Apenas un rato después, el atacante volvió para terminar su trabajo: violó a Kitty Genovese mientras estaba malherida y la apuñaló repetidas veces.

Kitty, por supuesto, murió sin que nadie la ayudara.

Efecto espectadorEl efecto espectador como explicación

El caso de Kitty Genovese conmocionó a la sociedad norteamericana. ¿De verdad tan fríos y distantes nos habíamos vuelto los seres humanos? ¿El individualismo y el avance social de veras nos había conducido a estos niveles de carencia total de “humanidad”? Líderes políticos, periodistas y otros profesionales quisieron centrar el dedo en la llaga, pero John Darley y Bibb Lantané cuestionaron eso. Día a día existen muestras de que el ser humano no es tan horrible, de que es capaz de ayudar a los demás y de actuar en situaciones de emergencia. ¿Qué había podido pasar en el caso del asalto a Kitty Genovese? Quisieron investigar las variables situacionales que pueden conducir o que aumentan las probabilidades de que ocurra un siniestro resultado similar al que cerró el caso. ¿Qué variables importan para hacer de nosotros “sujetos ayudadores” o “no ayudadores”?

En su investigación titulada Bystander Intervention in Emergencies: Diffusion of Responsibility estos dos investigadores crearon la situación siguiente: a cada participante en el experimento se le decía que iba a participar en un debate, pero este debate se llevaría a cabo a través de interfonos. Es decir, nunca verían a sus interlocutores. El resto de participantes estaría en otras habitaciones. Pero en realidad no había nadie más en el debate. Los participantes, sin saberlo, sólo iban a escuchar grabaciones.

Lo que querían averiguar los investigadores fue lo siguiente: ¿por qué no se ayuda? Puede que los vecinos de Kitty Genovese no quisieran intervenir porque existía un evidente peligro para su integridad física pero, ¿qué ocurriría en una situación en donde no existe un peligro para el que debe proporcionar ayuda?

Efecto espectadorEn el experimento, al cabo del rato de seguir el debate, el sujeto de turno podía escuchar como a alguien en la habitación de al lado le estaba dando un ataque de epilepsia. El “atacado” manifestaba a gritos su necesidad de ayuda. Socorrer a una persona que sufre un ataque epiléptico no implica ningún peligro para el que socorre.

Lo que se manipuló del experimento fue la cantidad de personas que se le decía al sujeto que participaban con él en el debate. Sorprendentemente, o no, sacaron a relucir el efecto espectador: el “atacado” por epilepsia, de no ser una grabación, habría muerto desatendido más probablemente en un debate en el que participaran 6 personas que en un debate en el que participaran 2 personas. Tales fueron los resultados. El 85% de los sujetos que creían formar parte de un debate de sólo 2 personas corrieron a ayudar al epiléptico. Sólo corrió el 31% de los que creían formar parte de un debate compuesto por 6 personas.

tabla1

Tabla de resultados del experimento de Darley y Latané. El tamaño del grupo (primera columna) se relacionó significativamente con el porcentaje de “ayudadores” y la rapidez de la respuesta. Cuanto mayor era el tamaño del grupo, menos personas respondieron y los que lo hicieron, lo hicieron más lentamente.

Tras estos datos, tras el efecto espectador, parece operar la siguiente justificación: habiendo tantas otras personas, alguna de ellas ayudará, y por ello no vale la pena o no es de máxima importancia sacrificar el bienestar propio. Darley y Latané denominaron a esto dilución de la responsabilidad.

Ahora bien, el experimento de Darley y Lantané adolece de algunos puntos débiles: la artificialidad de la situación y no ser testigo directo del problema pueden estar jugando en contra de las respuestas de ayuda. ¿Existe más investigación en torno al efecto espectador que pueda aclarar sus diferentes aspectos? Los propios Darley y Lantané emprendieron nuevos estudios y muchos otros investigadores se sumaron a aclarar este efecto que tanto parece afear a nuestra especie.

Efecto espectador

El efecto espectador: un efecto robusto pero en el que intervienen múltiples variables

El meta-análisis The Bystander-Effect: A Meta-Analytic Review on Bystander Intervention in Dangerous and Non-Dangerous Emergencies trata de responder a las siguientes interesantes preguntas, entre otras, que plantea el efecto espectador: ¿el efecto espectador sólo ocurre en situaciones de emergencia peligrosas? ¿Existen moderadores del efecto espectador?

En dicho meta-análisis se confirma que el número de espectadores pasivos reduce el número de conductas de ayuda individuales, pero se introducen matices:

  • En las situaciones de emergencia peligrosas, de hecho, se halló un reducido efecto espectador. Es decir, en las situaciones peligrosas para el que llegue a intervenir, por ejemplo, la asistencia a un robo o agresión, el efecto espectador se observa en menor medida. ¿Por qué? Los investigadores apuntan a que este “despertar heróico” del ser humano puede deberse a: a) a un mayor coste de la no intervención (por ejemplo, tener que cargar con la conciencia el resto de la vida) b) a que en situaciones de emergencia, el hecho de que haya más personas alrededor implica que hay más potenciales fuentes de ayuda en caso de peligro c) la creencia racional de que para resolver una emergencia peligrosa hace falta la ayuda y coordinación por parte de todos.
  • Cuando el coste de la ayuda era el esfuerzo físico, el efecto espectador era mucho menor que cuando el coste era de otro tipo, por ejemplo, financiero.
  • Cuando el perpetrador está presente, si se trata de una situación en que un ser humano esté causando daño evidente a otro, existe una mayor tendencia a ayudar que cuando no está presente.
  • Efecto espectadorEl efecto espectador presenta algunas diferencias de género. Cuando hay un espectador masculino, los espectadores femeninos son menos tendentes a actuar que cuando éste no existe. Esto puede deberse a cuestiones culturales y de educación en desigualdad.
  • Intuitivamente, el efecto espectador existe en mayor medida cuando aquel que está en peligro es un desconocido que cuando es amigo.
  • El efecto espectador fue más fuerte en laboratorio que en estudios más “ecológicos”, por lo que podemos decir que la artificialidad de la situación interviene de algún modo en la manifestación de conductas de ayuda.

Entonces, ¿en qué situaciones somos menos tendentes a ser auxiliadores? Según muestran las conclusiones del meta-análisis, aquellas en las que no asistimos de manera directa a la agresión o esta no supone un peligro inminente para la persona necesitada. ¿Puede esto explicar por qué somos capaces de seguir con nuestras vidas siendo espectadores de situaciones de miseria?

 

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