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Una de las cosas que distinguen al ser humano de otros primates superiores es nuestra capacidad para andar erguidos. No es una capacidad única de nuestra especie, pero desde luego somos la que más lo usamos. A veces los chimpancés o los gorilas andan unos pocos pasos en esta postura, pero enseguida se apoyan en los brazos.

No obstante, existe una curiosa excepción en el zoo de Kent (Inglaterra). El gorila llamado Ambam anda erguido más de lo que se espera para su especie. Y no porque ningún humano le haya enseñado. Según sus cuidadores, lleva poniendo en práctica este “rasgo humano” desde muy pequeño y por iniciativa propia. Puedes verlo en este vídeo (ignora la música tremendista):

Según confiesa su cuidador,aunque no se mueve siempre en tal postura, el gorila anda erguido para llegar antes a los alimentos proporcionados por los trabajadores del zoo (además de para curiosear por encima de la valla de su recinto). Es decir, la postura le ofrece una cierta ventaja para su supervivencia en ese entorno (está mejor alimentado al ser capaz de elegir su comida antes que nadie). Habría que comprobar esta capacidad en un entorno natural y de competencia tal y como le sucedió a los primeros hipotéticos primates erguidos que nos dieron origen. ¿Resultaría seleccionado este rasgo en los gorilas?

Y si hay algo más llamativo que el comportamiento de Ambam es que, según cuidadores del zoo, parientes suyos están comenzando a hacer lo mismo. Todo un ejemplo de aprendizaje vicario.

Es difícil no vernos reflejados en Ambam.

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