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Aprovechando la ola de calor, es buen momento para hablar de la corteza visual del ser humano y refrescarnos a la vez. El denominado “modelo de los cubitos de hielo” es una forma esquemática de dibujar la organización de esta región de nuestro cerebro. Aunque, por supuesto, en el órgano no se presenta de manera tan rígida, ilustra muy bien cómo se organizan estas neuronas del ser humano en columnas según la inclinación de los estímulos ante la que se hiperactivan concretamente y según el ojo en que se sitúa su campo de recepción.

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Lo que vemos es una versión simplificada de la corteza visual primaria. En cada columna verde encontraríamos las neuronas que “se excitan más” cuando en su campo visual (la región de la retina con la que “conectan”) del ojo izquierdo se halla un estímulo en el ángulo correspondiente. Las columnas azules hacen lo mismo con respecto al ojo derecho. En este muy simplificado eje de profundidad se alternan columnas dominantes de un ojo y otro, mientras que en este simplificado eje horizontal se suceden columnas que “controlan” los ángulos de los estímulos, creciendo aproximadamente de 15º en 15º.

Aunque hay evidencia sólida de que las neuronas de la corteza visual primeria del ser humano (y de otras especies) se organizan así en cuanto a ángulos de estímulo y dominancia ocular, el modelo no integra de momento otros atributos de la realidad por los que se excitan las neuronas, como el color o la situación espacial.

Una organización cuanto menos sorprendente.

Para saber más sobre el procesamiento de la información visual, lee el post “Nunca vemos algo del todo“.

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