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nudo-gordianoEl problema del nudo gordiano es una leyenda, pero bien sirve para ilustrar la diferencia en términos cognitivos que supone estar triste y estar alegre para el ser humano. Según esa leyenda, el por entonces conquistador Alejandro Magno, antes de conquistar Asia, se encontró con un campesino en Gordión (actual península de Anatolia, Turquía) cuyos bueyes estaban atados de una extraña manera. Mucha gente había intentado deshacer ese nudo, de modo que, como una analogía de la posterior espada Excálibur, se llegó a decir que quien separase a esos bueyes sería capaz de conquistar Asia. Cuando le plantearon el problema a Alejandro Magno, éste simplemente desenvainó la espada y cortó el nudo.

¿Cómo puede ser esto una ilustración de la tristeza y la alegría? Primero de todo, hay que considerar que estas emociones, como parte del ser humano que son, tienen una utilidad evolutiva que a ojos de la Selección Natural las permitió acompañarnos hasta nuestros días. Para más inri, alegría y tristeza son emociones primarias, es decir, que forman parte de las primeras emociones que aparecieron en nuestra especie. Tristeza y alegría, son, por tanto, cosas útiles.

La tristeza es una emoción que surge ante la frustración, en el momento en que necesitamos algo y no lo tenemos, en el momento en que perdemos algo importante. La tristeza nos ralentiza y nos hace obcecarnos con nuestro problema. Cuando estamos tristes, no dejamos de pensar en eso que causa esa tristeza. La tristeza es el constructo que comprende a ese malestar que provoca en el ser humano algo que no va bien. Dejamos de prestarle atención al medio y a ocuparnos en nuestro problema. Nótese la importancia evolutiva de esto: la tristeza acompaña al malestar físico, al malestar social, etc. Es una advertencia muy inteligente: un sistema que “se avisa a sí mismo” de que está mal para evitar distractores.

alejandro-y-el-nudo-gordianoSe podría decir que todos los que habían intentado solucionar el problema antes que Alejandro Magno eran “mentes tristes”. Una mente en estado de tristeza tiende a obcecarse, a atenuar la atención al ambiente y a reflexionar hondamente acerca de la única cuestión problemática. El problema del nudo gordiano consiste en separar a los dos bueyes, pero una “mente triste”, al estar obcecada con el nudo, por la escasa flexibilidad que suponen estos estados, sólo veía la opción de tratar de desatarlo, porque “los nudos se desatan”. Es decir, se concentraban en “debo deshacer el nudo” en vez de en “debo solucionar el problema”. “Debo deshacer el nudo” es el problema observado desde un único punto de vista. “Debo solucionar el problema” es el problema observado con un sinfín de posibilidades: cortar el nudo con una espada, con una piedra, quemar la cuerda, deshacer el nudo, etc.

La alegría, en cambio, es un estado mental poco ensimismado, más abierto y flexible. La alegría es gran compañera de la creatividad. Podríamos decir que Alejandro Magno ejerce el papel de  ”mente alegre” en esta leyenda.

Por supuesto, pasar de un estado triste a uno alegre por arte de magia es imposible, salvo consumiendo algún tipo de droga. Pero conocer cómo funciona la tristeza del ser humano y a qué nos conduce es una buena forma para que, la próxima vez que nos encontremos tristes, nos percibamos como “seres obcecados”  y tratemos, por tanto, de abrir nuestra perspectiva. Seguramente así hallemos soluciones mucho antes.

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