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quirosa_miedo_hirst2El repertorio conductual del ser humano se caracteriza por ser el más amplio del reino animal. Sabemos que la inteligencia es la capacidad de responder adaptativamente a un entorno, y esta capacidad de adaptar nuestra conducta nos “da permiso” para poder disponer de este repertorio, siempre interesante. Debido a esto podemos encontrar, cada cual desde su perspectiva, multitud de conductas que se llevan a cabo en regiones separadas del globo capaces de hacernos abrir la boca y cuestionarnos si acaso pertenecemos a la misma especie.

Podéis imaginar las dificultades que trae esto cuando es hora de determinar qué supone un trastorno, una conducta patológica, y qué no lo supone.

El post de hoy pretende ser una ampliación del escenario conductual en el que nos movemos siempre para comprender que lo que en nuestra sociedad resultaría patológico, en otras sociedades es algo perfectamente normal, y qué criterios deben considerarse para tratar una conducta como patológica sea cual sea el entorno en el que se produce.

YORUBALos yoruba, las mujeres de Ponape y la zoofilia

Los yoruba son una etnia abundante en Nigeria, aunque sufrieron una diáspora que los ha hecho extenderse por todo el oeste africano y por buena parte de sudamérica.  Referirse a los yoruba como un grupo de cultura homogénea es erróneo (son aproximadamente 40 millones de individuos en todo el globo). No obstante, existe registro de que en algunos grupos de los yorubas que habitan África sobrevive (o existía) la costumbre de mantener una relación sexual con la primera gacela que caza el individuo. En el imaginario yoruba, la gacela, o o Egbi, es el animal más hermoso.

Ponape, o Pohnpei, es una isla de la Micronesia. Aparte de ser famosa por su aparición en los Mitos de Cthulhu de Lovecraft y por, según dicen, el carácter cálido de sus gentes, parece ser que las mujeres no tenían reparo, supongamos que antes de la “llegada de Occidente” en 1985, para alimentar a sus mascotas caninas poniendo trozos de fruta en sus vaginas. Cabe destacar que en la isla sólo existían de manera autóctona tres especies mamíferas: la rata, el murciélago y el perro.

rarezas-01Los sirionó, las caricias erógenas infantiles y el incesto

Los Sirionó o Mbía son un pueblo indígena que habita en Bolivia. Antes de la llegada de los jesuítas, eran un pueblo nómada dedicado a la caza y a la recolección. Su organización social, no obstante, tenía su complejidad. Las relaciones sexuales y matrimoniales eran vistas como una forma de fortalecimiento del grupo. Así, era normal que primos casados con otros individuos mantuviesen relaciones sexuales entre sí, la poligamia era corriente y que el marido mantuviese relaciones sexuales también con la hermana de su esposa. Además, parece ser que las madres tenían la costumbre de acariciar el pene a su hijo mientras lo amamantaban.

nuxalk-mapLos nuxálk y la necrofilia

Los nuxálk, bellacoa o bichula es un pueblo de Bella Coola, región de la Columbia Británica (Canadá) que se conformaba en unas treinta comunidades antes de la llegada de los ingleses. Eran un pueblo bastante meritocrático y manejaban cierta tecnología, sobretodo la dedicada a la pesca, una de sus principales fuentes de alimentación. El salmón y la foca eran parte importante de su dieta. En bodas y funerales realizaban banquetes con ellos, denominados Potlatch. Pero lo que interesa para este post es que parece ser que los esposos nuxálk tenían la costumbre de despedir a sus mujeres difuntas con una última cópula cuando ya era cadáver.

¿Qué es, entonces, una conducta patológica?

Estos datos anteriores, rescatados de Wikipedia y un libro llamado “El Sexo No Es Como Lo Pintan” quizás no sean del todo ciertos. Lo que nos llega de estas tribus es la fotocopia, de una fotocopia, de una fotocopia de la realidad de estos pueblos. Pero lo que importa es que costumbres similares que aquí consideraríamos patológicas existen a lo largo y ancho del planeta.

Lo llamativo es que para cualquiera de aquellos individuos que ponían o ponen en práctica estas conductas porque lo han aprendido de su cultura y para cualquiera de sus compañeros resultaría extraño que nosotros tratáramos de tratar su conducta. He aquí la dificultad de determinar lo patológico. Lo patológico no puede venir determinado exclusivamente por “aquello que no es normal” ya que no sabríamos decir qué es y qué no es normal. Depende de en qué parte del planeta se pregunte.

Por lo general, para salvarnos de estas diferencias transculturales, deberemos atender como patológica aquella conducta que cumpla una serie de criterios:

  • quirosa_miedo_dibujo8Criterio estadístico. Una conducta patológica es un dato atípico dentro de la población. Es decir, un criterio para la estimación patológica de una conducta es si ésta queda fuera de la distribución normal de conductas de una población acotada.
  • Criterio social. Una conducta patológica es aquella que difiere del consenso social sobre lo que es aceptable y no aceptable. Las conductas patológicas no son adaptativas en entornos sociales concretos.
  • Criterio intra e interpersonal. La conducta patológica impide el correcto desarrollo del individuo y le crea sufrimiento directo o indirecto por sus consecuencias sobre sí mismo o sobre terceros.
  • Criterios biológicos. Existe un correlato fisiológico de la conducta patológica que difiere de la normalidad en la población, ya sea por la acción de agentes patógenos externos o la carencia o malfuncionamiento de ciertas estructuras orgánicas.

Debe tenerse en cuenta que ninguno de estos criterios es suficiente por sí mismo para etiquetar una conducta como patológica. El cumplimiento de todos ellos es necesario para su evaluación. También debe señalarse que para evaluar una conducta como psicopatológica no podemos limitarnos al examen de la conducta sino que también deben condiderarse su posible utilidad adaptativa o beneficios que pueda ocasionarle a la persona.

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