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descargaEntendemos perfectamente que nuestro cerebro es una máquina electroquímica: impulsos nerviosos que recorren nuestras neuronas para hacerlas secretar sustancias (neurotransmisores) que transmiten el impulso eléctrico que a su vez hará secretar sustancias que transmiten impulsos eléctricos, y así hasta que el circuíto se agote. Entendemos, además, la naturaleza de toda actividad eléctrica: comprendemos la existencia de partículas cargadas eléctricamente, comprendemos que su actividad tiene un reflejo magnético, comprendemos cómo se produce una coriente eléctrica, etcétera, etcétera. Gracias a esto entendemos también que a muchas enfermedades mentales subyacen problemas en toda esa circuitería, en la carencia de descarga o excitación de cierto tipo de neuronas, como la depresión, o el exceso de descarga o excitación, como la epilepsia.

Hay muchas formas artificiales de excitar a una neurona. Las más conocidas, quizás, son la aplicación de corriente eléctrica a través de un microelectrodo o la inyección de sustancias que inhiban o exciten su actividad. Pero todos estos métodos tienen el problema de ser invasivos y suelen mostrar efectos secundarios indeseados.

TMSPor suerte, el ingenio del ser humano siempre es capaz de ir un poco más allá. ¿Cómo podríamos estimular neuronas, aplicarles corriente eléctrica, sin necesitar inyectar sustancias o abrir el cráneo?

La estimulación magnética transcraneal (EMT o TMS por sus siglas en inglés) se vale de la inducción electromagnética, esto es, la producción de voltaje en un conductor (en este caso, las neuronas) a través de la presentación de un campo magnético variante. El aparato de TMS se compone de un brazo generalmente en forma de ocho que contiene un cable a través del que circulará corriente en bucle. Cuando esta corriente está activa, se genera un campo magnético capaz de penetrar el cráneo y afectar neuronas a unos cinco centímetros de profundidad. Este campo magnético, según se configure y correctamente orientado, será capaz de excitar o inhibir la actividad de las áreas a las que está afectando de una manera general o precisa.

Este aparato puede considerarse capaz de “encender” y “apagar” las áreas del cerebro sobre el que se aplique. Vamos a observar algunos ejemplos de su funcionamiento:

En este vídeo, un periodista de la BBC se presta a ser “conejillo de indias” para esta técnica, sin ningún fin concreto. Simplemente juegan con el aparato para mostrarnos cómo afecta a la actividad cerebral.

En este vídeo podemos observar el testimonio de una paciente de depresión crónica contando su experiencia con un tratamiento de una técnica derivada del TMS: la rTMS o Repetitive Transcranial Magnetic Stimlation. Gracias al tratamiento repetido, los cambios de la actividad cerebral producidos por el TMS pueden llegar a ser permanentes y derivar en efectos positivos como es el caso de la cura o mejoría de una depresión. Esto es posible gracias a un principio del funcionamiento neuronal denominado Potenciación a Largo Plazo (PLP) o Depresión a Largo Plazo (DLP) cuya naturaleza subyace a fenómenos como la plasticidad neuronal y, por tanto, a nuestras capacidades cognitivas (dedicaremos un post exclusivo a explicarlo):

En este vídeo se explica el funcionamiento del tratamiento y las ventajas que ofrece frente a otros métodos:

Actualmente se emprenden investigaciones no sólo en el sentido de la búsqueda de tratamiento a enfermedades sino también en el sentido de mejorar nuestras capacidades a través de esta estimulación magnética.

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