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embrion-congeladoEl aborto es un tema candente en la actualidad, por ello, antes de empezar, quisiera desligar cualquier perspectiva política sobre los hechos de la naturaleza que voy a exponer a continuación y librarlo de opiniones acerca de cómo el ser humano debe gestionar este delicado asunto en base a lo que ocurre o no en especies cuya complejidad social, moral o cultural no ha llegado, todavía, a la complejidad de la del ser humano.

Dicho esto, vamos a la cuestión. ¿Existe el aborto en la naturaleza?

En primer lugar hay que definir el tipo de aborto al que referimos aquí. Me refiero al aborto no como consecuencia de la inviabilidad del embrión o la pérdida natural del feto, sino al aborto como interrupción del desarrollo del embrión en el útero materno por factores “extrabiológicos” como el factor social.

13. Gelada male 5¿Alguna otra especie en la naturaleza más allá del ser humano interrumpe su gestación cuando el embrión podría llegar sin problemas a nacer? (Otro asunto es el modo de vida que llevaría o cuánto duraría vivo). ¿Alguna lo interrumpe para evitar las consecuencias más o menos desastrosas que derivarían del nacimiento de esa cría?

La respuesta es positiva, y tiene un nombre: efecto Bruce.

El efecto Bruce es un fenómeno que se da en algunos animales que viven en regímenes jerárquicos en donde existe un macho dominante o alfa. Se ha comprobado que existe en roedores de laboratorio y en libertad en una población muy concreta, los geladas del Parque Nacional de Simien en Etiopía, unos monos similares a los babuínos. El efecto describe el aborto espontáneo que tienen las hembras preñadas del grupo cuando ocurre un cambio de macho dominante.

En los geladas se registró una tasa sorprendentemente alta de abortos cuando un nuevo mono se hacía “dueño del cotarro”. Parece ser la estrategia seleccionada para evitar la inútil pérdida de recursos debido a otro hecho que se da en la naturaleza de los geladas: el nuevo macho dominante mata a todas las crías de su predecesor que aún necesiten la leche materna para sobrevivir y sus cuidados. Así evita que las hembras dediquen sus esfuerzos a las crías “del otro” y hace que vuelvan mucho antes a una época fértil al sacarlas de la maternidad.

Este aborto espontáneo es otra muestra de la inteligencia casual de la naturaleza: si las hembras que están preñadas en el momento del cambio de macho alfa llevasen al término su embarazo, los esfuerzos alimenticios y energéticos emprendidos para sacar adelante a ese embrión resultarían vacíos ya que, en el mismo momento del nacimiento, el nuevo macho alfa acabaría con su vida. Las hembras capaces de abortar espontáneamente, así, evitan gastar esfuerzos inútiles, que en la naturaleza se pagan muy caro.

Aunque no se trata de un aborto voluntario, sí se trata de un aborto mediado por causas sociales como es la jerarquía de un grupo de monos. Parece ser que lo que actúa como señal son las feromonas en la orina del nuevo macho alfa. Este cambio ambiental de feromonas es el desencadenante del aborto espontáneo. Las hembras incapaces de captarlo y de “utilizarlo” como señal para abortar, llevan al término su embarazo y, en vida, pierden a su hijo; por lo que han dedicado los meses de gestación y los recursos a algo fútil.

Una muestra de cómo la Selección Natural interactúa con otra de las fuerzas que subyacen al curso de la naturaleza: la Selección Sexual.

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