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fenilalaninaSi eres una persona con curiosidad por saber lo que come y que lee la información nutricional de los paquetes de alimentos, el término “fenilalanina” te resultará familiar, más concretamente dentro de la siguiente sentencia: “contiene una fuente de fenilalanina”. Esta frase es fácil de encontrar en los alimentos que contienen edulcorantes entre sus ingredientes, normalmente el famoso aspartamo que podemos encontrar en muchos productos light, porque la fenilalanina forma parte de su composición. También es normal encontrar junto a la frase “contiene una fuente de fenilalanina” que el producto, consumido en exceso “puede tener efectos laxantes”.

Fenilalanina, “la chispa de la felicidad” y la depresión

La fenilalanina es un aminoácido esencial (esto es, sustancias básicas para el mantenimiento de nuestro normal funcionamiento que no producimos endógenamente sino que necesitamos ingerirlo en la dieta) que se encuentra en muchísimos alimentos ricos en proteínas que deben constituir nuestras fuentes normales de la necesaria fenilalanina (carne, pescado, huevos, legumbres…). Estos otros productos, los que contienen edulcorantes artificiales como aspartamo, no deben ser fuente normal de fenilalanina. De ahí la advertencia de sus envases: ingerir estos productos implica un aporte extra de fenilalanina no necesario. El exceso de fenilalanina es normalmente eliminado con la orina, pero existen patologías en el que un aporte extra de fenilalanina no es para nada aconsejable, como la fenilcetonuria, en la que la fenilalanina es convertida por nuestro organismo debido a un defecto genético en sustancias tóxicas para nuestro cerebro.

fenilalaninaUno de los productos más famosos que contienen en su envase esta famosa frase de la fuente de fenilalanina es la Coca-Cola Light. Si tienes una lata en la nevera puedes ir a comprobarlo ahora mismo. Este hecho resulta curioso si se pone en relieve uno de los eslóganes más famosos de la marca Coca-Cola: “la chispa de la felicidad”, y es que la fenilalanina es el aminoácido precursor de las catecolaminas, ese conjunto de sustancias de tu interior cuyos nombres seguro que te suenan, dopamina, norepinefrina y epinefrina, cuya presencia en defecto ha sido asociada con la depresión por la llamada hipótesis catecolaminérgica de la depresión.

Hipótesis catecolaminérgica de la depresión

fenilalanina

La fenilalanina es precursora de la tirosina, precursora a su vez de las catecolaminas: dopamina, norepinefrina, epinefrina.

Aunque no podemos tratar a la depresión como un trastorno de origen único (muchos déficits o desequilibrios químicos e incluso daños orgánicos pueden generar un cuadro de depresión), se han lanzado diversas hipótesis que tratan de explicar al menos una parte de los trastornos depresivos. Una de ellas es la hipótesis catecolaminérgica.

Esta hipótesis postula que existen depresiones cuya base biológica es una presencia deficitaria de catecolaminas, esto es, dopamina, norepinefrina y epinefrina, importantes neurotransmisores de nuestro sistema nervioso. En un principio se limitó a postular un déficit de estas sustancias, pero pronto fue evidente que muchas depresiones no mejoraban a pesar de un tratamiento que promoviese la síntesis de catecolaminas. Debido a esto, la hipótesis catecolaminérgica de la depresión incorporó a su postulado posibles malos funcionamientos de las estructuras o déficit de sustancias que modulan la actividad de las catecolaminas como neurotransmisoras (como, por ejemplo, un exceso de actividad de las enzimas dedicadas a su degradación) o un mal funcionamiento de las estructuras sobre las que deben actuar (receptores postsinápticos).

¿Fenilalanina = Felicidad?

No, no podemos decir que un defecto de fenilalanina o un defecto de sus productos, las catecolaminas, sean las causas únicas de todos los trastornos depresivos, pero sí podemos afirmar que la carencia de fenilalanina tiene efectos negativos en el humor así como en otros procesos orgánicos (al fin y al cabo, ¿qué déficit orgánico no conduce de manera directa o indirecta a la depresión?).

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La fenilalanina se vende como complemento nutricional pero un aumento de ingesta de fenilalanina no tiene por qué significar un aumento del humor ni tiene por qué tener efectos antidepresivos.

Tampoco podemos afirmar rotundamente que un aporte extra de fenilalanina implique una mejora en el humor. Aunque hay estudios que sostienen que un aporte extra de fenilalanina tiene efectos positivos en el humor, no hay una opinión unánime en torno al uso de la fenilalanina como antidepresivo o como euforizante. De hecho, hay evidencias de que un exceso de fenilalanina puede interferir en el transporte del triptófano (el cual conocimos en “¿Tienes problemas para dormir? En busca del triptófano“), precursor de la serotonina, al interior de la barrera hematoencefálica, por lo que derivaría en un defecto serotoninérgico, el cual, según otras hipótesis sobre la depresión, puede inducir cuadros depresivos.

La fuente de fenilalanina de la Coca-Cola y el eslógan de la marca nos pueda servir como una eficaz regla mnemotécnica para recordar qué es la fenilalanina, pero no podemos afirmar que el consumo de Coca-Cola Light, así como de cualquier otro producto que contiene una fuente de fenilalanina, sea positivo para el humor, al menos por esta vía.

Hay que tener en cuenta que la fenilalanina en sus diversas formas, natural (L-fenilalanina) o artificial (D-fenialanina o DL-fenilalanina), tomada en exceso puede tener efectos secundarios desagradables. La fenilalanina es necesaria para nuestro correcto funcionamiento, así como lo es el agua o cualquier nutriente, pero aumentar la dosis no significa aumentar el efecto. Somos una compleja máquina química. No debemos olvidarlo.

Lee más en “L-Phenylalanine and Depression

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