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Función del sueñoEn nuestro primer artículo sobre el sueño conocimos las fases del sueño, esa especie de noria de cinco fases a la que nos subimos cuando dormimos. Conocerlas está muy bien, pero queda conocer algo esencial: ¿para qué sirven estas fases, este comportamiento complejo que ejecutamos cada noche? Vaya tontería de pregunta, pensaremos. La respuesta parece fácil: descansar. Ahora bien, no nos gusta una explicación tan somera. ¿Qué significa el descanso en términos biológicos? ¿Cómo se produce? ¿Por qué necesitamos descansar? ¿Qué pasa si no lo hacemos?

Función del sueño: ¿Descansa el cuerpo o la mente?

Función del sueñoEsta es una pregunta peliaguda. Cualquiera que haya tenido un día duro llegará a casa con el cuerpo dolorido, deseando alcanzar la ansiada posición horizontal. No obstante, y aunque resulte llamativo, parece ser que dormir no es una actividad destinada a reparar el ejercicio físico, en términos musculares al menos.

Si actividad física y sueño fuesen causa y efecto reparador cabría esperar que las personas que han desarrollado un duro ejercicio físico necesitasen dormir más, pero la relación entre ejercicio y necesidad de dormir no es muy clara. Por supuesto que al realizar deporte o actividad física nos cansamos, pero parece ser que este cansancio, el muscular por así llamarlo, no se repara con el sueño sino simplemente estando en reposo, durmamos o no. La quietud del cuerpo durante el sueño en efecto es beneficiosa para repararnos de un ejercicio físico, pero los resultados cabrían ser similares si simplemente nos limitásemos a estar tirados en el sofá sin llegar a dormirnos.

Estudios han hallado que las personas que se ejercitado antes de dormir pasan tan sólo una ligera cantidad mayor de tiempo en fases de ondas lentas que las que no han hecho nada, ondas que, recordemos, son aquellas fases de actividad cortical sincronizada de sueño profundo y “reparador”. La misma diferencia se encuentra en el sueño de personas activas y en déficit en personas tetrapléjicas.

El sueño proporciona descanso físico gracias al reposo, pero la función de este comportamiento nocturno de fases y cambios de ondas es diferente. Es nuestro cerebro el que “necesita” dormir, no nuestros músculos.

Función del sueño¿Cómo podemos determinar esto? Por la relación que se ha hallado entre actividad mental y necesidad de dormir. Estudios han concretado que las personas que se han dedicado a una ardua tarea mental, como el cálculo, la vigilancia o el aprendizaje durante el día necesitan pasar y de hecho pasan más tiempo en el sueño de ondas lentas.

Parece ser que la ligera diferencia de la cantidad de sueño de ondas lentas que existen entre las personas que han realizado un ejercicio físico y las que han estado en reposo sin dedicarse a nada concreto ni mental ni físicamente hablando se debe al “uso” de la corteza motora y otras áreas cerebrales que intervienen en el movimiento y su coordinación. Esta sugerencia, junto al aumento del tiempo de sueño de onda lenta en que incurrimos cuando hemos estados activados mentalmente, pone en la pista de que la función del sueño está estrechamente relacionada con la actividad cerebral más que muscular.

Función del sueño: ¿Qué es el descanso para el cerebro?

Privar a un ser humano de su sueño no significa privarlo de su capacidad motriz o fuerza física sino de sus capacidades cognitivas. El individuo que no duerme se vuelve incapaz de aprender, de prestar atención, e incluso de percibir bien. ¿Por qué?

Como vimos en el artículo sobre fases de sueño, la fase de ondas lentas se denomina así porque se reduce la frecuencia y se aumenta la amplitud de las ondas cerebrales (generando las ondas delta). Este patrón es propio de un cerebro cuyas neuronas están sincronizadas, esto es, generando potenciales de acción a la vez, transmitiéndolos a la vez, etc; al contrario que el patrón de la vigilia en el que la frecuencia alta y la amplitud baja demuestra que cada región “está a lo suyo”.

Sabemos que esta disminución de la actividad cerebral implica una disminución del consumo de oxígeno por parte de las neuronas. Estudios indican que, si en vigilia el consumo es 100, en fase de ondas lentas el consumo es de 25. También sabemos que las regiones del cerebro que han estado más activas durante el día, por la noche están “más delta”. Esto pone en la pista de lo siguiente: dormir es un comportamiento que sirve a las neuronas a recuperarse de su actividad. ¿Cómo?

Función del sueñoEntre la actividad neuronal, como la celular, cuenta la de metabolizar sustancias, entre ellas el oxígeno, para poder funcionar correctamente. En el caso neuronal, metabolizar es necesario para poder producir los potenciales de acción. El problema es que este proceso de obtener “combustible” genera residuos químicos, entre ellos unos cuyo nombre seguro que nos resulta familiar (gracias en parte a su malversación por parte de la industria cosmética): los radicales libres.

La célula, en su actividad, va deshaciéndose de los residuos, pero no puede hacerlo al ritmo en que los produce, por lo que cada vez más residuos químicos impiden su función normal. Este principio de mal funcionamiento es lo que conocemos como cansancio. Las neuronas necesitan parar este ritmo de creación de desechos producido por nuestra actividad: de ahí el sueño de ondas lentas en donde la actividad neuronal disminuye a casi un cuarto de la vigilia. Las neuronas siguen activas pero “despacio”, de modo que pueden ir deshaciéndose de los desechos acumulados durante la actividad. Es, por así decirlo, la forma que tienen las neuronas de “sacar la basura”.

¿Y el sueño REM, entonces?

Lo anterior dicho sobre las neuronas “tomándose un tiempo” para recuperarse de la actividad diaria vale para el sueño de ondas lentas, en donde la actividad cortical disminuye y se sincroniza. No obstante, en el artículo sobre las fases descubrimos que la fase REM es una fase especial en donde el patrón de ondas vuelve a ser muy similar al que tenemos en vigilia aunque estemos dormidos. Poco descanso cabe pensar que hallaremos en una fase así.

Función del sueñoA pesar de los estudios, la fase REM sigue siendo una fase misteriosa. La conocemos más a nivel descriptivo que funcional, no obstante sabemos algo de ella. Sabemos que, en condiciones de privación de sueño, la fase REM ejerce una especie de imán: si la privación ha sido prolongada caemos en ella directamente poco después de dormir, sin recorrer esa “caída de fases” que va desde la 1 hasta la REM. Parece, pues, indispensable. Cuando ha faltado, el cerebro “grita por ella”.

También sabemos que la fase REM es propiedad de los mamíferos y que, dentro de estos, se presenta más abundantemente según el nivel de desarrollo cerebral. Las especies que presentan menor desarrollo cerebral en el momento de nacer comparado con el que pueden alcanzar presentarán más porcentaje de fase REM durante el sueño. Por ejemplo, los bebés humanos presentan mayor necesidad de fase REM que los cachorros de perro. A su vez, dentro de la misma especie, es en las etapas de desarrollo cerebral donde más sueño REM tenemos. Así, mientras que para un adulto el sueño REM está en torno al 20% del sueño total, para un recién nacido consiste en el 70% del sueño total (teniéndose en cuenta la cantidad de horas que duerme un recién nacido al día). En los ancianos puede haberse reducido al 15%.

Su función no se conoce, pero sin duda ha quedado estrechamente relacionado con el desarrollo cerebral. ¿Cómo puede esta fase de sueño influir en el desarrollo cerebral? O quizás deba plantearse la cuestión en el sentido contrario: ¿cómo puede el desarrollo cerebral influir en esta fase?

Conoce más sobre el sueño en “Fases del sueño y “Sueños: ¿qué son y para qué sirven?

Fuente: Fundamentos de fisiología de la conducta. Neil R. Carlson. Ed. Pearson.

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