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salSabemos que el agua es uno de los elementos más importantes que componen al ser humano. Pero no es cualquier agua. El agua que tenemos dentro es rica en iones y moléculas, siendo un elemento esencial el sodio. Somos agua, pero agua salada. De ello que nuestro sabor sea salado: si das un beso en la mejilla a alguien que ha sudado o te chupas la piel después de hacer ejercicio, notarás sabor salado. Somos agua “de mar” y tenemos, por así decirlo, cuatro grandes depósitos en nuestro cuerpo: el interior celular, el líquido intersticial o “ese en donde se bañan las células”, el vascular y el cefalorraquídeo. De estos espacios se controla tanto el volumen del líquido que contienen como la concentración de sustancias en él para el correcto funcionamiento del cuerpo. La regulación se lleva a cabo a través de los sistemas excretores: los riñones procesarán los excesos de agua y sal. Pero, ¿qué pasa cuando lo que ocurre es que falta sal? ¿Qué mecanismos “saltan”?

¿Qué pasa cuando falta sal?

planzer614bCuando hay carencia de sal en la sangre (hiponatremia), el volumen de la misma disminuye. Cuando el volumen sanguíneo disminuye, unas neuronas que actúan como auténticos barómetros situadas en el corazón, denominadas barorreceptores, detectan el descenso. Estos barómetros naturales envían señales a la glándula suprarrenal (riñones) para que secreten aldosterona, una hormona que actúa como señal para que los riñones y el intestino retengan sal en vez de desecharla para que la sangre recupere sal. La aldosterona, en resumen, obliga al cuerpo a retener sal para lograr el balance en los líquidos.

Los barorreceptores del corazón, a su vez y como cabe esperarse, ya que si no poco podrían ayudarnos, envían axones a núcleos cerebrales para promover las conductas de ingesta que resuelven los déficits de componentes vitales, como es el caso de la sal. Estos barorreceptores concretamente envían señales al núcleo del tracto solitario del bulbo raquídeo, uno de los principales centros del sistema nervioso autónomo para la regulación del sistema cardiovascular y de los quimioreceptores que “vigilan” la sangre y además, significativamente, forma parte de la fisiología de la sensación del gusto.

image9731El problema existe cuando esta hormona falla, caso del hipoaldosteronismo. El hipoaldosteronismo, como su nombre indica, es la existencia insuficiente de aldosterona en el cuerpo o incapacidad para producirla en los niveles necesarios. Sin ella, el cuerpo no podrá retener sal en los riñones ni intestino para recuperar el volumen sanguíneo. La carencia hará aparecer la sensación de “sed de sal” por la conexión que tienen estos sistemas descritos con el cerebro, siendo la sensación, la necesidad, reflejo de la falta real de sal. La sangre es incapaz de recuperar su volumen, por lo que la sensación de “sed de sal” es insistente.

La persona con hipoaldosteronismo se vuelve en una especie de “yonki” de la sal. Buscará con gran constancia ingerir sal, como quien busca agua cuando se siente lo que comunmente se reconoce como “sediento”. En función de cómo sea el déficit, podrá llegar incluso a comer sal a cucharadas sin que el sujeto lo sienta como un exceso: su cuerpo realmente se lo pide.

244CADD731394C59E14E294C59DE9BEl hipoaldosteronismo es un trastorno endocrino y puede presentarse de forma congénita o como un síntoma de una complicación renal crónica. Conlleva complicaciones derivadas de la baja presión sanguínea debida a la falta de sodio en la sangre.

En nuestra sociedad es difícil incurrir, si somos sujetos sanos, en déficits de sal dado que nuestra dieta normalmente nos la proporciona y en exceso (provocándonos o complicándonos otros problemas como la hipertensión). Los animales carnívoros u omnívoros no suelen presentar déficits de sal (pues, recordemos, en el cuerpo, la carne, hay bastante sal), no obstante, los animales herbívoros sí incurren fácilmente en la “sed de sal”, que tratan de paliar lamiendo ciertas piedras. Por esto mismo al ganado se le suelen proporcionar terrones de sal para que los laman.

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