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Influencia mayoritaria¿Nos comportamos igual cuando nos encontramos en público que cuando no lo estamos? La respuesta a esta pregunta es fácil de averiguar examinando nuestro propio comportamiento, y la respuesta es más bien negativa. Nuestro comportamiento puede ser marcadamente diferente cuando estamos entre otras personas que cuando nos hallamos solos.

La forma en que la presencia de otros influye en nuestro comportamiento es parte del objeto de la Psicología Social, objeto tan amplio como amplio es el abanico de situaciones en que interactuamos con otras personas. Hoy nos vamos a ocupar de una parte concreta de este objeto. de esa influencia del resto sobre el comportamiento de la persona. Concretamente vamos a centrarnos en la influencia mayoritaria y sus efectos en el conformismo.

¿Qué es la influencia mayoritaria y el conformismo?

La influencia mayoritaria es el proceso mediante el cual la presencia de una opinión u opción mayoritaria puede influir en la expresión de la propia en la dirección de la expresada por esa mayoría. Es, por tanto, un proceso social que puede derivar en el conformismo. El conformismo es el acto de acoplarse a las actitudes, creencias y juicios del otro. Es la modificación del propio comportamiento para encajarlo con el comportamiento de otros. En el caso de la influencia mayoritaria, el conformismo es fruto de la existencia de la expresión de una mayoría en confrontación con lo que el individuo en verdad piensa, cree y opina.

Influencia mayoritariaEl experimento clásico de Solomon Asch sobre influencia mayoritaria

Tendemos a tener una imagen positiva del ser humano y de nosotros mismos, por ello experimentos que chocan de frente contra esta concepción pueden adquirir una fama considerable. Podemos considerar el experimento clásico de Solomon Asch sobre influencia mayoritaria en la expresión de juicios objetivos como uno de estos casos al ser una de las evidencias científicas más famosas sobre la magnitud del conformismo que puede llegar a manifestar un ser humano cuando se encuentra entre otras personas.

Este experimento del psicólogo Solomon Asch, para más inri, ya tenía la intención de corroborar los hallazgos de experimentos anteriores que ya habían sacudido un tanto la imagen del individuo independiente y poco conformista. Nos referimos a otros experimento clásicos, el de Leon Festinger sobre el conformismo en los juicios de naturaleza social y el de Muzafer Sherif, que había demostrado que los seres humanos tienden al conformismo (a expresar todos el mismo juicio y/u opinión) al menos cuando la realidad física es ambigua. Lo que quería comprobar Solomon Asch era si también existía esta tendencia al conformismo, a la adhesión a la opinión o juicio mayoritario, cuando la realidad era objetiva, cuando existía una respuesta evidentemente cierta.

Para ello ideó el siguiente experimento: un grupo de sujetos sería partícipe. Uno de ellos sería el sujeto experimental y el resto serían compinches del experimentador. A este grupo trucado se le presentaría un conjunto de líneas: una línea patrón y tres líneas de comparación. Lo que se le solicitaría a los sujetos es que dijesen cuál de las tres líneas de comparación era igual que la línea patrón. De estas líneas de comparación, sólo una era igual a la línea patrón y las otras dos eran claramente diferentes. Lo que el experimentador manipularía sería el número de sujetos compinche que darían una respuesta errónea y lo que se comprobaría sería el impacto de estos juicios previos sobre la respuesta del único sujeto no compinchado.

Influencia mayoritaria

¿Qué línea del recuadro de la izquierda es igual que la del recuadro de la derecha? ¿La A, la B o la C? La respuesta obvia es la C, pero si nos piden dar esta respuesta dentro de un grupo en el que todos los individuos han elegido como respuesta correcta la A, probablemente nuestra respuesta cambie.

Para sorpresa de Solomon Asch, un muy elevado porcentaje de sujetos (en torno al 75%) se acoplaron al juicio mayoritario al menos en una ocasión y observó también que la respuesta de los sujetos compinche modificaba la tendencia de respuesta de los sujetos aunque “se resistiesen” a adherirse a la respuesta mayoritaria: hubo un 30% de respuestas erróneas en la dirección de la respuesta del grupo (por ejemplo, si la barra que había que comparar medía 10 cm y los compinches señalaban como igual una barra de 2 cm, los sujetos no compinchados daban en mayor medida respuestas intermedias entre 10 y 2 que entre 10 y una medida superior).

Lo más llamativo del experimento de Solomon Asch es que las respuestas correctas a lo que se planteaban eran siempre obvias y que los sujetos sometidos al mismo test de comparar barras y elegir las del mismo tamaño sin que existiese la presencia de un grupo o respuestas mayoritarias obtenían un porcentaje de acierto del 95%.

Lo que parecía que había hallado Asch era una fuerte tendencia del ser humano a conformarse con la opinión mayoritaria. Este experimento no parece indicar que la percepción de la realidad física de los sujetos cambie cuando nos encontramos entre otras personas pero sí que la presencia de otras personas afecta de manera importante a la expresión de nuestras creencias, juicios u opiniones, incluso cuando la tarea de juicio es trivial, como es el caso de la tarea de comparación de barras.

¿Qué factores inciden en el conformismo o influencia mayoritaria?

El ser humano no es siempre conformista. Ni siquiera el mismo individuo es siempre igual de conformista en todas las situaciones. Aunque cabe en nuestra cabeza el “ser conformista” como rasgo de la personalidad de un sujeto, lo cierto es que el conformismo que se expresará en una determinada situación viene determinada por muchos y muy distintos factores.

El factor que más parece incidir en que nos mostremos más o menos bajo la influencia mayoritaria parece ser el que nos hallemos o no en público. Podemos conocer la opinión mayoritaria, pero si nos hallamos en privado mostramos clara menor influencia mayoritaria que si nos encontramos en público. Por ejemplo, podemos reproducir el mismo experimento de Asch de las barras en privado. Podemos comentarle al sujeto que el 100% de los otros sujetos que se han sometido al test de las barras han indicado que la barra de 2 cm era la que era igual a la de 10 cm. El sujeto probablemente nos mirase con cara de sorpresa y diría que la barra que es clarísimamente igual a la de 10 cm es la otra barra de 10 cm. La cosa cambia, como hemos visto, si al sujeto se le pide una respuesta estando delante del resto de jueces.

Influencia mayoritariaOtro factor que incide en la capacidad de la influencia mayoritaria para volvernos conformistas es la relación que mantengamos con el grupo. Nos mostraremos más conformistas cuanto más “unidos” estemos a ese grupo que emite un juicio, cuanto más dependamos de él y cuanto más compartamos con él objetivos comunes. Por ejemplo, tenderemos a mostrarnos más conformistas con nuestro grupo de amigos que con nuestros vecinos de comunidad.

El tamaño del grupo también es un factor importante que incide en la influencia mayoritaria. Cuanto más grande es el grupo, mayor tendencia al conformismo es capaz de generar, aunque este efecto parece tener ciertos límites y estabilizarse en torno a los cinco miembros. Es decir, tenderemos a mostrarnos igual de conformistas frente a un grupo mayoritario de 10 personas que de 20.

El tipo de cultura en que nos encontremos y en la que hayamos sido educados también influye. Los sujetos de culturas colectivistas (como las sudamericanas) tienden a mostrar mayor grado de influencia mayoritaria y conformismo que las culturas individualistas (como las norteamericanas).

Cabe destacar también que cuanto más informado esté el sujeto sobre una cuestión, cuanto más implicado se encuentre con el objeto del juicio social, el conformismo será menor. Es decir, hay una relación indirecta entre lo que importa y conoce cierto asunto un sujeto y su tendencia a conformarse con lo que juzguen o concluyan los otros.

¿Cuál es el motivo de este conformismo?

El porqué de la influencia mayoritaria produciendo conformismo de una manera tan crítica es un asunto que ha focalizado las atenciones de multitud de psicólogos sociales desde que se constató esta relación y sus variables influyentes. ¿Por qué el ser humano cambia la expresión de sus juicios/opiniones/acciones en función de la presencia de una mayoría que hace las cosas de diferente manera? ¿Por qué ocurre esto? Varias han sido las vías para intentar encontrar una explicación. Tres han sido señaladas como las principales motivaciones de esta tendencia al conformismo.

Influencia mayoritariaMotivación a ser exactos

Una de estas motivaciones principales es la motivación a ser exactos, a no errar en nuestros juicios/acciones/opiniones. El hecho de que una mayoría exprese algo en una dirección contraria a lo que el individuo cree o piensa es un hecho que llama inescapablemente nuestra atención. Más aún si lo que se está expresando es el resultado de una tarea tan evidentemente objetiva como es la respuesta a la tarea de comparación de la longitud de las líneas. El hecho de que exista una mayoría expresándose en una dirección contraria a la propia es motivo suficiente como para que, al menos, el individuo comience a dudar en lo que en ausencia de esa mayoría estaría completamente seguro.

Motivación a la aprobación social

Otra de estas motivaciones es la motivación a obtener la aprobación social. Quizás sea esta motivación la que más cueste reconocer a cualquier persona, y serán pocos los que se atrevan a decir que alguna vez han hecho algo por el simple hecho de pretender agradar a alguien cuando seguramente todos nosotros lo hayamos hecho alguna vez. Aunque, por supuesto, no es el tipo ideal de persona aquella que actúa impulsado por el deseo de agradar a los demás, es una motivación altamente comprensible en una especie que es marcadamente social como el ser humano. La existencia de estas tendencias al conformismo por la simple obtención de la aprobación o el agrado de los otros forma parte de nuestro equipaje como seres sociales, aunque nos pique.

Motivación al mantenimiento del autoconcepto

Aunque estas dos motivaciones son difíciles de discernir en las múltiples ocasiones en que un ser humano se manifiesta conformista ante la influencia mayoritaria, ambas parecen estar al servicio de una tercera y última motivación: la motivación a proteger el propio autoconcepto.

El autoconcepto es la forma en que un individuo se define a sí mismo. Es la idea que tiene sobre él como individuo. En el autoconcepto participan multitud de “ingredientes”: la historia personal, la educación, la cultura, la autopercepción, autoestima, autocategorización y un larguísimo etcétera. En la formación del autoconcepto, aunque vista su definición pueda considerarse algo harto personal, lo cierto es que depende ampliamente de los demás y su forma de percibirnos. Por este motivo, muchos han sido los psicólogos sociales que han determinado que el conformismo derivado de la influencia mayoritaria y sus motivaciones (a la exactitud y a la aprobación social) son, en realidad, una forma de proteger el autoconcepto mediante la preservación de la autoestima y de una autocategorización concreta.

Aunque suene desagradable para nuestra individualidad, el rechazo por parte de los demás tiene un enorme impacto sobre nuestro autoestima. El ostracismo tiene duras consecuencias sobre nuestro ánimo y estima propia. Por esto, es normal que resalte la motivación a “acoplarnos” al resto, en este caso, un resto mayoritario: eso nos permite evitar el rechazo de los demás y a su vez nos permite categorizarnos como similares a los demás, siendo ambas cosas importantes para nuestro sentimiento de pertenencia, y un sentimiento de pertenencia positivo es positivo para nuestro autoconcepto.

Nos guste o no, aún nos queda un consuelo: quizás nos hallemos en el pequeño porcentaje de sujetos que se mantiene fiel a sus percepciones/opiniones/juicios/actitudes en todo momento y ante cualquier mayoría. O quizás eso sea lo que queramos pensar para mantener un buen concepto de nosotros mismos…

Lee más en “Psicología de los Grupos“, capítulo 7 y “SOCIAL INFLUENCE: Compliance and Conformity

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