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goldman

Si siempre te consideraste malo en matemáticas quizás cambies de parecer al contemplar esta ecuación: la Ecuación de Goldman (o Ecuación de Goldman-Hodgkin–Katz en honor a sus descubridores). Este amasijo de números es la descripción matemática de lo que sucede en las células de todo ser humano y ser vivo. Seguramente recuerdes por el post “¿Cuál es la pila de nuestro cerebro?” que nuestras neuronas “funcionan” porque hay una diferencia de carga eléctrica entre su interior y su exterior denominada potencial de membrana y que está determinada por la concentración de iones, mayoritariamente de sodio (Na+) y de potasio (K+). Esta ecuación es la que describe matemáticamente la generación de ese potencial de membrana del ser humano (Em), es decir, la diferencia voltaica que hay entre el exterior y el interior de la neurona.

Hay dos niveles importantes de potencial de membrana para las neuronas del ser humano: el potencial de reposo, que es en el que está la neurona cuando no transmite información (-70 milivoltios por lo general) y el umbral de acción, que es el mínimo voltaje que debe alcanzar el potencial de membrana (-55 mv por lo general) para generar los famosos potenciales de acción o spikes, el “código” de nuestro cerebro (puedes leer más sobre esto en “Spikes: el código de nuestro cerebro“).

Este importante potencial de membrana, según vemos en la ecuación, está determinado, además de por algunas constantes genéricas como la temperatura, por la permeabilidad momentánea de la membrana para el sodio y el potasio (P) y por la concentración de ambos iones dentro (K+in/Na+in) y fuera (K+out/Na+out) de la neurona, además de la compañía del cloro (Cl-), aunque su participación en el potencial es mínima.

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