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glándula pineal

Situación de la glándula pineal en el ser humano

Hay un punto concreto del sistema nervioso del ser humano que es famoso más allá de su utilidad para la supervivencia y el funcionamiento correcto de nuestro cuerpo: la glándula pineal. No es que sea un punto exclusivo del ser humano ni mucho menos (está presente en la mayoría de las especies del planeta) pero ha atraído especialmente la atención de ciertos aspectos místicos: ciertas culturas orientales señalan a este cuerpo como un punto de conexión con “el mundo espiritual”, e incluso en occidente ha sido señalada como punto de conexión entre el cuerpo y el alma nada más y nada menos que por el, ciertamente, padre del pensamiento occidental: René Descartes y su dualismo.

Le resultará curioso al lector el hecho de que ese apodo de “tercer ojo”, aunque lejos del significado espiritual de este concepto, encuentra cierta pertinencia en la biología: la glándula pineal, como los ojos, como nuestra capacidad de ver, precisa de luz para su funcionamiento. Además, la glándula pineal mantiene una estrecha relación con una sustancia que suele ser definida como “capaz de hacernos ver cosas”. En este post vamos a averiguar qué es esa conexión que existe entre la glándula pineal, la luz y el misticismo, eso sí, desde un punto de vista biológico y, por ello, más fascinante si cabe.

¿Qué es la glándula pineal?

En el ser humano, en el resto de mamíferos y en ciertas aves, el cuerpo pineal se trata de una glándula, es decir, de un cuerpo que secreta hormonas. Se sitúa en la línea media del cerebro, entre tálamo y tálamo, tratándose de una estructura un tanto peculiar. Lo primero que llama la atención de esta parte del ser humano es que parece romper esa simetría presente en nosotros de la cabeza a los pies y dentro de nuestro cráneo: tenemos dos hemisferios cerebrales, dos hemisferios cerebelares, dos amígdalas, dos hipocampos, dos lóbulos temporales, etc, al igual que tenemos dos ojos, dos fosas nasales, dos oídos, dos brazos… En el ser humano, la glándula pineal es un cuerpo único situado en la mitad del cerebro, como vemos en la animación adjunta, esférico, de unos 10 mm de diámetro y 150 gramos de peso.

¿La convierte esto en un cuerpo especial? Sin duda ha ayudado a que ciertos pensadores conduzcan su atención hacia ella, pero no puede decirse que se trate de un fenómeno original: otras partes de nuestro cuerpo también presentan esta característica. Puede decirse que parece romper esa “regla” que cumple la mayoría de nuestras estructuras cerebrales, pero no es algo exclusivo. Al fin y al cabo está situada, por así decirlo, en el eje de simetría de nuestro cuerpo, así que al final tenemos glándula pineal en ambos lados (tal y como ocurre con nuestra nariz).

Funciones de la glándula pineal

glándula pineal

La glándula pineal segrega melatonina, la hormona que nos hace dormir.

Aunque interviene también en funciones de regulación de la secreción hormonal de la glándula hipófisis, el principal cometido de la glándula pineal (o al menos el que más atención se ha ganado) es secretar la famosa hormona melatonina, hormona que participa en múltiples funciones orgánicas, entre ellas, la regulación de los ciclos de sueño y vigilia, los conocidos como ciclos circadianos, a través de la regulación del “reloj biológico”.

Para realizar esta función, la glándula pineal precisa “captar” en qué momento del día estamos. Grosso modo, necesita distinguir entre las horas de luz y de la oscuridad para regular la secreción de hormonas. ¿Cómo logra esto? Manteniendo conexiones con las vías visuales.

La glándula pineal y su conexión con la luz

Aquí reside uno de los aspectos más llamativos de la glándula pineal debido a que descubre al grueso de la población un hecho que resulta, en cierta medida, chocante: las vías visuales no tienen como único cometido el “hacernos ver” sino que también permiten que la luz ejerza efectos en el organismo. Aunque suene místico, se trata de un hecho biológico necesario.

En concreto, la conexión con las vías visuales y, por ende, con la luz le interesa especialmente a una enzima denominada hidroxindol O-metiltransferasa (HIOMT). Esta enzima resulta necesaria para la catalización de la famosa melatonina y su actividad está controlada por la luz ambiental: en concreto, la presencia de luz ambiental suprime su actividad mientras que la presencia de oscuridad la incrementa.

Para la correcta actividad de la glándula pineal en su relación con la luz se ha mostrado necesaria la integridad bilateral del tracto óptico accesorio inferior así como de la retina. Las gangliotomías cervicales superiores también acaban con la función de la HIOMT.

glándula pineal

El ojo parietal, pineal o tercer ojo de una serpiente

Cabe destacar que en algunos peces, reptiles, anfibios y algunas aves el cuerpo pineal es una formación que integra, además de una glándula, a órganos fotorreceptores cuyas fibras “desembocan” en la parte superior del cráneo. Sí, lo has entendido bien: algunas especies cuentan, literalmente, con un “tercer ojo” en la parte superior del cráneo (si entendemos “ojo” como formación de fotorreceptores). Estas especies emplean este ojo parietal como solución para que la luz pueda llegar a la glándula pineal y, por tanto, ser útil al organismo. Es decir, en estas especies, la glándula pineal no actúa como tercer ojo pero sí su necesidad de luz ha propiciado una “solución evolutiva” consistente en un “tercer ojo” existente sobre el cráneo.

Glándula pineal y dimetiltriptamina

Otra fuerte asociación entre la glándula pineal y el llamado “mundo espiritual” está mediada, y ciertamente justificada, por un nombre de difícil pronunciación: dimetiltriptamina. La dimetiltriptamina o DMT se trata de un alcaloide de la familia de la triptamina (es decir, de la misma familia que la melatonina) presente de manera natural en ciertas plantas con propiedades alucinógenas, como la famosa ayahuasca. Esta sustancia es responsable, en parte, de las visiones, experiencias extracorpóreas y cambios de estado de consciencia reportadas por sus consumidores y la que hace que las plantas que la producen de manera natural adquieran el estatus de sagradas para los pueblos en donde su consumo forma parte de la cultura y el misticismo.

glándula pinealLa sorpresa en torno a la DMT advino cuando se halló que no sólo se sintetizaba de manera natural en plantas, sino también en mamíferos y, sí, en seres humanos: hablamos de la dimetiltriptamina endógena. La DMT endógena se sintetiza a partir de la acción de la amino N-metiltransferasa en el precursor natural de la DMT, la triptamina. Esta síntesis, según estudios, ocurre en parte en la glándula pineal.

Por supuesto, a los niveles presentes en nuestro organismo, esta sustancia no tiene propiedades alucinógenas, pero su síntesis alterada se ha propuesto como responsable de ciertos trastornos mentales en donde las alucinaciones forman parte de la sintomatología, como la esquizofrenia. En concreto, la hipótesis de la transmetilación en la esquizofrenia propone que la malfunción de la monoamino oxidasa (MAO), una enzima dedicada a la finalización del efecto de ciertos neurotransmisores, produce una elevación anormal de los niveles de DMT y otras sustancias en el organismo, siendo causa de la sintomatología positiva de esta enfermedad.

La función de la DMT endógena permanece a debate. Algunos grupos de investigación apuntan a que su papel natural, lejos de las experiencias alucinógenas, es el de regular la actividad del sistema inmunológico como reguladores de la inflamación y de la homeostasis inmunitaria a través de los receptores sigma-1 presentes tanto en las células de nuestro sistema nervioso como de nuestro sistema inmunitario.

Fuentes:

Visual Pathway Mediating Pineal Response to Environmental Light.

LC/MS/MS analysis of the endogenous dimethyltryptamine hallucinogens, their precursors, and major metabolites in rat pineal gland microdialysate .

Biogenesis of 5-methoxy-N,N-dimethyltryptamine in human pineal gland. 

Ayahoasca: an experimental psychosis that mirrors the transmethylation hypothesis of schizophrenia.

Psychedelic N,N-dimethyltryptamine and 5-methoxy-N,N-dimethyltryptamine modulate innate and adaptive inflammatory responses through the sigma-1 receptor of human monocyte-derived dendritic cells.

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