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Hoy vamos a jugar un poco con nuestros sentidos para descubrir una asombrosa capacidad cerebral que empleamos de manera cotidiana pero que apenas nos damos cuenta de ello: la capacidad de localizar fuentes de sonido. Cuando alguien nos llama desde la distancia, cuando nos suena el móvil en otra habitación somos perfectamente capaces de orientarnos hacia donde nos necesitan. ¿Cómo puede ocurrir esto?

El cerebro trabajando en conjunto con el oído nos dota con esta capacidad que parece inmediata. Realizamos en cuestión de segundos lo que podríamos denominar complejos cálculos gracias a la diferencia de tiempo con que las ondas sonoras impactan en ambos oídos y a la intesidad con que lo hacen. Fíjate en que si te tapas un oído se te hace mucho más difícil localizar la fuente de sonido en un espacio.

Vamos a homenajear hoy a esta sublime capacidad nuestra con un vídeo. Experimentarás en propias carnes la dimensión de realidad que alcanza una interpretación sólo gracias a nuestra manera de localizar fuentes de sonido. Para tener una experiencia completa, utiliza los mejores cascos que tengas, apaga la luz, pide que nadie haga ruidos fuertes a tu alrededor, mantén la cabeza recta y cierra los ojos (que ningún otro sentido se interponga). Se avisa que no es apto para personas sensibles.

La técnica utilizada para grabar el audio se denomina escucha binaural y es el equivalente auditivo a las grabaciones en tres dimensiones.

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