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_49527313_rubberglove_bbc_640Esta es una ilusión bastante famosa en psicología pues expresa el impacto que la naturaleza de las percepciones del ser humano tienen en la configuración de la realidad. Expresa cómo existe un “diálogo” entre nuestros múltiples sentidos y a partir de ese “diálogo” se establece un estado de las cosas que, como veremos, no siempre corresponde con lo real. No hay que malentender: la ilusión de la mano de goma no indica que nuestros sentidos nos mientan normalmente, pero indica que, por así decirlo, pueden ser engañados.

Comúnmente se dice que el ser humano tiene cinco sentidos: vista, oído, olfato, tacto y gusto. No obstante, estos son los cinco sentidos que utilizamos para percibir la realidad que nos rodea, la realidad “externa” a nosotros. Ahora bien, el ser humano también tiene “sensores internos” de muchas clases. Unos sensores internos son los conocidos como propioceptores. Estos sensores informan sobre la posición de nuestro cuerpo, de nuestros miembros, inervan nuestros músculos y nos permiten “estar informados” sobre dónde están. Si el ser humano no contara con este sentido interno, ¿te imaginas lo desastroso de nuestras ejecuciones? Este tipo de sensores internos nos permiten reaccionar de forma efectiva incluso a nivel inconsciente, por ejemplo, evitando un proyectil o caernos cuando nos tropezamos.

Fig-6

Esquema del experimento. El sujeto “engañado” está sentado a la izquierda, el experimentador a la derecha.

La ilusión de la mano de goma es un ejemplo de la puesta en común de la percepción exterior e interior del ser humano. La prueba que nos confunde consiste en lo siguiente: el sujeto es sentado en una mesa con los ojos semitapados de modo que su campo visual está reducido. Se le colocan los brazos sobre la mesa, pero uno queda oculto bajo una falsa mesa que tiene una mano de goma encima, como se muestra en la imagen, pero esto el sujeto lo desconoce. Lo que el sujeto percibe es que sus dos manos están simplemente depositadas sobre la mesa. Ahora comienza la ilusión: la mano de goma y la mano real son estimuladas a la vez en el mismo punto por el experimentador, por ejemplo, describe en ambas manos con un pincel una línea que va desde la muñeca hasta la punta del dedo índice. Debido a esto, el sujeto empieza a percibir que la mano de goma es su mano real. De hecho, cuando se le pide que señale con la mano izquierda su mano derecha (considerando que en el experimento es la derecha la que está bajo la mesa falsa), el sujeto señala de inmediato la mano de goma.

Lobulo_Parietal

¿Por qué ocurre esto, si el ser humano es perfectamente capaz de saber cuándo una de nuestras manos está colocada en un plano superior o inferior o cuándo una de sus piernas está más alzada que la otra? Ocurre porque nuestros sentidos “confluyen” en determinadas áreas de nuestro cerebro denominadas de asociación como vimos en “Pero bueno, ¿qué es la inteligencia?“. Concretamente, el área de asociación parietal está dedicada a procesar la información recibida de múltiples partes del cuerpo para elaborar un “informe consciente” de cómo está nuestro cuerpo con respecto al espacio. Debido al experimento, en estas áreas “confluye” una información contradictoria: los ojos dicen que la mano está donde debe estar la mano derecha (porque ve la de goma), pero los propioceptores informan de que está en otro lugar. A pesar de esto, dada la importancia de la información visual para el ser humano, “gana” la información visual, así que la sensación última que tiene nuestro cerebro es la de que la mano de goma es la mano real porque vemos que está siendo estimulada en el mismo sentido en que notamos que está siendo estimulada la mano oculta aunque nuestros propioceptores informen de que esta mano oculta está situada por debajo del nivel en el que percibimos la mano de goma.

Gray727_anterior_cingulate_cortextres-brazosLa creencia de que la mano de goma es nuestra es tan real que incluso cuando el experimentador le hace ver al sujeto que va a golpear la mano de goma con un martillo, se activa la corteza cingulada anterior del sujeto, área que tiene que ver con el procesamiento del dolor. Incluso la sensación ha sido llevada más allá logrando hacer creer a sujetos sanos que tenían tres brazos. Sirviéndose del mismo método, sujetos experimentales como la que vemos en la fotografía de la derecha llegaban a responder de la misma manera (con sudiración, con prevención del dolor, etc) cuando se amenazaba a la mano de goma que cuando se amenazaba a la real.

Este tipo de ilusiones son una buena muestra de que la realidad en que vive día a día el ser humano es variable y está sujeta completamente a nuestros sistemas perceptivos.

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