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La frase del título puede resultar osada, hasta un argumento profeminismo o promachismo, pero no se trata de escandalizar ni de exponer si un sexo u otro es superior: es simplemente una forma de resumir las diferencias en la formación de los machos y hembras del ser humano. Del título puede deducirse una cosa si acaso: que resulta más sencillo la formación de una mujer que de un hombre, y en términos químicos, dentro de la tremenda complejidad del desarrollo de un ser humano, así lo parece. Vamos a ver en qué se basa esta afirmación.

Cabe matizar que en este post se va a tratar estrictamente las diferencias biológicas en las primeras etapas del desarrollo del ser humano que dan lugar al dimorfismo entre hombres y mujeres, es decir, lo que da lugar a tener un reconocible cuerpo de hombre y lo que da lugar a tener un reconocible cuerpo de mujer, no lo que da lugar a sentirse hombre o a sentirse mujer o a manifestar cierta sexualidad. No se tratarán aspectos psicológicos o fenómenos como la identidad sexual (que también parecen tener bases biológicas pero que serán tratadas en posts aparte).

No todo son los genes

Recordamos de las clases de biología del colegio que los 23 pares de cromosomas de un hombre y de una mujer no son iguales. Sabemos que hay 22 de ellos que sí coinciden, no obstante, los denominados cromosomas sexuales no lo hacen: las mujeres venimos con dos cromosomas X y los hombres con un cromosoma X y otro Y.

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El cromosoma Y.

¿Basta esta “simple” diferencia para ya quedar determinados de por vida como hombres y como mujeres? La respuesta es negativa. Esta dotación genética es poderosa: sienta las bases, determina el principio pero no el final. Y este hecho afecta sobretodo a la formación del cuerpo masculino.

¿Qué hacen, pues, esas diferencias en los cromosomas sexuales? El cromosoma Y es una especie de gatillo hacia la masculinidad: codifica las glándulas que secretan las hormonas que producirán la masculinización del cuerpo.

Una región de este cromosoma conocida como Sex-determining region Y o Sry es la culpable de que las gónadas (es decir, los ovarios en las mujeres, los testículos en los hombres) del feto queden determinados como testículos, es decir, órganos glandulares. Esto ocurre hacia la sexta semana de embarazo. Hasta esa fecha, todos hemos tenido un ógano sexual indefinido.

Sin la acción del gen Sry, esas gónadas quedarían formadas como ovarios.

life5Entran las hormonas

Vale, el gen Sry nos ha determinado como testículos a ese órgano indefinido prenatal, pero esto no significa nada: de momento tenemos gónadas masculinas, pero el resto del aparato reproductor masculino no está formado. Faltan los órganos sexuales internos y los genitales externos.

En los órganos sexuales internos es donde entran en juego las hormonas. Hemos dicho que los testículos son glándulas que secretan hormonas, hormonas que resultan de gran importancia para la masculinización del feto. ¿Qué ocurriría si los testículos creados por la acción del gen Sry no estuviesen, por así decirlo, bien creados? Uno de los efectos podría ser que fuesen incapaces de producir las hormonas que debe, las cuales son la hormona inhibidora del sistema de Müller y los andrógenos. ¿O qué pasaría si estas hormonas, por otras mutaciones del feto, no fuesen capaces de realizar su labor?

El sistema de Müller es, por así decirlo, el precursor de los órganos sexuales internos femeninos. La mencionada hormona que lo inhibe, pues, tiene efectos desfeminizantes. Si los testículos no son capaces de producirla, el feto “niño” (por el cromosoma Y y los testículos) desarrollaría órganos sexuales internos femeninos (trompas de falopio, útero, etc).

Las otras hormonas que pueden fallar son son los andrógenos. Estas hormonas son las encargadas de masculinizar al feto, esto es, de desarrollar el percusor de los órganos internos masculinos denominado sistema de Wolff. Sin ellas, el sistema de Wolff no se desarrolla, es decir, el futuro infante no tendría vesículas seminales, próstata, etc.

Aparato-reproductor-masculino

El aparato reproductor masculino se forma a base de la acción de hormonas prenatales. Sin esta acción, el sujeto desarrollaría aparato femenino.

El caso es que lo mismo ocurre con los órganos sexuales externos, esto es, pene o vagina. En ausencia de cualquier hormona, el feto desarrolla vagina, mientras que sólo en presencia de dihidrotestosterona (deribada de la testosterona, hormona secretada por los testículos) el feto desarrolla pene.

¿Y si falla “lo femenino”?

Podría criticarse todo esto fácilmente con una observación: todo lo anterior se basa en los fallos de “lo masculino”, pero nada nos dice que “lo masculino” pueda fallar más que “lo femenino”. Así pues, ¿qué pasa si lo que falla es lo femenino?

Podemos tener que el fallo sea a nivel genético. Puede que uno de los cromosomas XX sea corrupto y son los dos necesarios para una correcta formación de los órganos sexuales internos femeninos. En estos casos, el individuo no tendrá ovarios y, por tanto, no tendrá estrógenos, pero sabemos que las hormonas no son necesarias para la determinación fetal del sexo femenino. Así pues, lo que se desarrollará será una mujer sin ovarios pero con útero (estéril), vagina, pechos (pequeños), etc.

Las únicas hormonas que durante la vida de una mujer actúan en pos de las diferencias físicas entre hombres y mujeres son los estrógenos, y estos tienen acción en la pubertad al intervenir en la maduración sexual. Si ocurre el fallo de “lo femenino” a nivel hormonal, tendremos mujeres (pues nacieron con ovarios, órganos internos y externos femeninos), aunque tengan rasgos andróginos: caderas estrechas, pechos pequeños, menor cantidad de grasa, etc.

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Los órganos reproductores femeninos se forman sin la acción de hormonas prenatales.

Puede ocurrir también que una mujer esté expuesta a cantidades extrañas de una hormona “masculinizante” como los andrógenos. En estos casos generalmente de causa genética, las mujeres exhibirán un clítoris aumentado y labios vaginales grandes ligeramente fusionados, aunque sus órganos internos y gónadas serán femeninos. Es decir, su cuerpo será femenino ligeramente masculinizado.

¿Es más fácil entonces la creación de mujeres que de hombres?

Observando la complejidad de la naturaleza, fácil no es nada. Pero desde un punto de vista humano en donde lo “fácil” es que algo ocurra sin tener que hacer mucho, podemos decir que la naturaleza ha seleccionado el “laissez-faire” para construir el cuerpo de mujer mientras que para generar cuerpos de hombres se pone trabajo en juego. Con dotación XX, somos mujeres; con dotación XY también podemos ser mujeres si el gen Sry no codifica correctamente; con gen Sry correctamente descodificado pero con unos testículos deficientes en la producción de hormonas también obtendremos cuerpo de mujer.

Es decir, por “defecto”, el cuerpo es femenino. Puede decirse que los hombres son mujeres masculinizadas por la acción de las hormonas masculinas, mientras que las mujeres son mujeres sin someterse a estos “esfuerzos” de la naturaleza.

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travRecalcamos para acabar que a lo que nos hemos referido es a la formación de las estructuras físicas propias del hombre y la mujer. Sabemos que no determinan la identidad sexual o el sexo sentido. Hay personas con cuerpo de hombre que se sienten mujeres, personas con cuerpo de hombre que se sienten atraídos por los hombres, personas bisexuales, personas que tienen cuerpo femenino aunque nacieron con uno masculino… El sexo de una persona es algo más complejo que los órganos sexuales con los que nace. Trataremos estos temas en posts futuros.

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