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Recien-nacido-Reflejo-de-Moro_articulo_landscapeLos reflejos del recién nacido son algunos comportamientos de los que hace gala el ser humano que no han sido aprendidos, comportamientos que están determinados genéticamente y que llevan con nosotros desde momentos lejanos de la filogenia. Están con nosotros desde el mismo momento en que nuestro sistema nervioso está perfectamente formado, es decir, incluso desde antes del nacimiento. Se trata, por ello, de movimientos y actos que  han tenido una importancia extraordinaria para nuestra supervivencia mientras somos bebés. Los reflejos, como indicamos en este artículo anterior, son respuestas motoras que se dan “sin pasar por el cerebro” o sin control voluntario del mismo. Así, la mayoría de ellos también ocurren cuando el bebé está dormido.

Los reflejos que podemos ver en el siguiente vídeo como propios de un ser humano recién nacido son el reflejo de succionar, el de lamer, el de agarrar, el de apretar los pies, el de sobresalto o moro y el reflejo de caminar.

Algunos de ellos son de una importancia para la supervivencia evidente: el de lamer y succionar son clave para permitir al bebé alimentarse durante los primeros meses de vida; o el de agarrar puede ayudarle a evitar caídas.

reflejo de MoroOtros tienen una utilidad más difícil de descifrar. El reflejo de sobresalto o de Moro  es más complejo. Aparece cuando el bebé nota una caída libre. El movimiento reflejo que se presenta es una estirada repentina de brazos hacia adelante. Este movimiento, en situaciones de caída, puede ayudar a la madre o al padre a salvar a la criatura al disponer una superficie más cercana de agarre. Este reflejo también aparece cuando el bebé nota algún roce repentino o ruido fuerte, por lo que se interpreta también como una respuesta defensiva para, quizás, hacer mostrar al bebé más “agresivo” o más grande ante un posible ataque de algún depredador, para tratar de asustarlo y prevenir el daño.

El reflejo de apretar los pies parece el hermano del reflejo de agarrar y puede interpretarse como un “souvenir” que nos hemos traído de nuestro pasado como simios de pies prensiles.

Otro reflejo difícil de descifrar es el reflejo de caminar. Como podemos ver en el vídeo a continuación, el reflejo de caminar está presente desde las primeras semanas y se presenta cuando se coloca al bebé de pie sobre una superficie. El bebé, nada más notar su posición y el suelo, comienza a mover las piernas aunque, por supuesto, aún no son lo suficientemente fuertes ni tiene suficiente equilibrio como para andar de verdad. Este reflejo parece una especie de predisposición genética al aprendizaje de andar, hecho que nos ayuda mucho a la hora de convertirnos en seres perfectamente bípedos.

Estos reflejos, como hemos dicho, están con nosotros desde el momento del nacimiento pero poco a poco van desapareciendo de nuestro repertorio, a medida que nuestro cerebro se desarrolla, y su pertinente aparición y desaparición sirven para evaluar si el desarrollo del bebé está siendo perfectamente normal.

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