facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedintumblrmail

Parte de la comunicación del ser humano se basa en la expresión de las emociones. Examínate a ti mismo. Piensa en tu día a día, en las veces que utilizas una simple expresión para comunicarte o las veces que las usas o que “brotan” cuando conversas con alguien, cuando hablas por teléfono o incluso cuando ves películas o el telediario. Las emociones nos acompañan siempre y sabemos que tienen poder, tanto, que hasta sabemos fingirlas. Seamos sinceros: ¿quién nunca a fingido una sonrisa cuando alguien le contaba algo aunque ese “algo” le importase bien poco o le produjese poca alegría? ¿Quién no ha tratado de mantener una cara de enfado mientras regaña a alguien querido cuando solo quiere sonreirle?

La expresión verdadera y la falsa tiene origen en distintas regiones del cerebro

731140_orig

Sonrisa verdadera o de Duchenne

Las emociones del ser humano son las más complejas de la naturaleza, y esta complejidad se traslada a su uso. Pero hay un punto importante para comprender su naturaleza: la expresión de las emociones reales tiene origen en un punto cerebral diferente al del origen de la expresión falsa o imitación de las emociones.

Sabemos que cuando queremos, por ejemplo, fingir una sonrisa, la “orden” para que los músculos faciales se muevan parte de la corteza motora primaria que se encarga de la cara (recordemos que, como dijimos en “Esta es la imagen que nuestro cerebro tiene de nosotros“, la organización de esta corteza es una especie de “mapa del cuerpo”). No es nada genuino. Con la cara ocurre como con el resto del cuerpo: podemos moverla a voluntad.

Así mismo, también sabemos que la expresión genuina de emociones es “enviada” desde una región diferente: los ganglios basales que reciben conexiones desde la corteza insular prefrontal y otras estructuras del sistema límbico. Este sistema da origen a las expresiones sinceras como por ejemplo la conocida como sonrisa de Duchenne. Es de dominio público que la “pista” para averiguar si el que tenemos delante finge o no una sonrisa es mirarle las arrugas en torno a los ojos. Esto se debe a que este sistema “sincero” inerva además de los músculos que elevan las comusuras de la boca, los músculos en torno a los ojos.

sonrisa-lss

Sonrisa fingida

Parálisis facial intencional y emocional

La parálisis facial intencional es aquella que afecta a las expresiones “falsas”. El sujeto aquejado de esta parálisis, normalmente producto de una lesión en la nombrada región de la corteza motora debido a un ictus, no puede mover a voluntad su cara, es decir, no puede imitar una expresión. En cambio, aunque pueda resultar extraño, estas personas son perfectamente capaces de exhibir expresiones sinceras, pueden sonreir si y sólo si de verdad algo les ha alegrado, o enfadarse si de verdad algo les ha enfadado, etc.

Por contra, como puede deducirse, la parálisis facial emocional afecta a las expresiones sinceras: el sujeto puede ejecutar cualquier expresión en su cara, pero no podrá exhibir sonrisas que arranquen de ese sistema “sincero” del movimiento facial.

¿A qué se debe este doble sistema?

Ciertas expresiones del ser humano parecen innatas. Las expresiones sinceras de alegría, enfado o asco están con nosotros desde pequeños. Los recién nacidos son capaces de sonreir o de arrugar la cara cuando algo les disgusta, etc. Este confirmado innatismo parece basado en la utilidad para la supervivencia de las expresiones. ¿Qué sería del bebé si no fuese capaz de expresar su gusto o disgusto? Dificilmente adquiriría la atención que necesita cuando algo no va bien. Las expresiones sinceras nos ayudan a sobrevivir.

cirugía_adictamente.blogspot (3)Entonces, ¿las falsas para qué sirven? El hecho de que un ser humano no ejecute expresiones falsas hasta un cierto nivel de socialización pone en la pista de que este tipo de expresiones resultan útiles para seres como nosotros de vida social tan compleja. Nuestra capacidad de fingir expresiones de felicidad o alegría es una capacidad muy útil cuando estamos prácticamente obligados a ganarnos el favor de otros individuos para preservar la vida y para que esta sea satisfactoria. La Selección Natural nos dotó de esta útil herramienta social: la capacidad de expresar emociones aunque no estemos sintiendo nada.

facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedintumblrmail