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eye_1819937bAunque nuestra experiencia diaria rebate fehacientemente el título de este post, éste es un buen resumen de la asombrosa forma en que el cerebro del ser humano procesa la información visual. Ya revisamos hace unos días la forma en que nuestros ojos proyectan la información que reciben y cómo la importancia de este sentido ha determinado, presionada por la Selección Natural, parte de la organización del cerebro del ser humano y de otras muchas especies, y del resto de su cuerpo. Lo que hoy vamos a examinar tanto hacia qué lugar viaja la información sino cómo viaja la información visual.

Podéis imaginar la complejidad de este tipo de estudios. Apenas aún se conoce cómo procesa el cerebro información y es muy difícil seguir totalmente el camino que sigue la información una vez llega a nuestro Sistema Nervioso, pero poco a poco se está comprendiendo cómo este órgano, sin duda el más complejo de la naturaleza, hace su trabajo.

Sabemos que la información que captan los ojos (ondas) se traducen en señales eléctricas ya en esos mismos receptores oculares (las células conocidas como conos y bastones, cuya organización, como podéis ver en este otro post es sorprendente). Desde los ojos, a través de los nervios ópticos, la información eléctrica llega al tálamo y de allí viaja a la corteza visual, situada en el lóbulo occipital del cerebro (la parte trasera de nuestra cabeza).

images (4)Esa corteza visual está dividida en cinco capas, denominadas V1, V2, V3, V4 y V5, organizadas un poco como un trapo arrugado. Lo más sorprendente de estas capas es que están formadas por neuronas que se excitan selectivamente. Es decir, que no se excitan siempre con la misma intensidad o de la misma manera en función de lo que estemos viendo o, más bien dicho, de los trozos de lo que estemos viendo.

Así, en nuestra corteza visual existen neuronas que sólo responden a estímulos que se hallan en determinada inclinación, otras que responden en función de la posición, otras en función del tamaño, otras en función del movimiento, otras en función al color, otras en función a la dirección del movimiento, otras en función de la profundidad, otras en función de la diferencia entre el campo visual recogido por un ojo y el campo visual recogido por otro, etc.

Estas neuronas, a su vez, están organizadas en una especie de módulos, cada cual dedicado a procesar una parte de la información recogida en una parte correspondiente de la retina. Un módulo, por ejemplo, se dedica a procesar el sector X de la retina mientras que el de al lado se dedica a procesar el módulo Y.

Aunque sea difícil de imaginar, si hacemos un esfuerzo vemos que nuestro cerebro lo que procesa es una especie de “picadillo de imagen” en donde un tipo de datos estimula determinadas células que no estimulan otro tipo de datos. Ahora bien, ¿cómo integramos toda esta información para lograr, de verdad, ver?

071022mapofvisualbrainLos hallazgos indican que según “ascendemos niveles” de la corteza, las células necesitan para excitarse estímulos más concretos. Así, la V1 parece hacer un “descuartizamiento” general y le pasa el testigo al resto de sus hermanas, en donde sus neuronas sólo se excitan ante determinados estímulos. Sabemos, por ejemplo, que V4 parece estar dedicada enteramente al análisis del color, V5 en el análisis del movimiento y de la profundidad. En estas áreas sigue manteniéndose esa representación modular de la retina, por lo que, por ejemplo, un sector X de V4 está dedicado a procesar la información de color del sector X de la retina.

¿Hay un área cortical dedicada a integrar toda esa información? No. No hay ningún área cortical que reciba la información de todas las demás áreas visuales. El color, el movimiento, la profundidad y todos los atributos de la imagen van “por libre”.

Cabe destacar que esta corteza visual, a su vez, envía información a diferentes áreas de asociación del cerebro (las que, en este otro artículo, indicamos como responsables de buena parte de la inteligencia). Estas áreas parecen ser responsables, al menos, de darle sentido a lo que vemos determinando “qué son” ese conjunto de señales de color, movimiento, profundidad, etc; y “dónde están”.

¿Alguna duda de la tremenda complejidad de este nuestro querido cerebro y del dramático cambio en nuestra percepción que puede suponer un daño en estas estructuras cerebrales?

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