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En Antroporama comenzamos este año un intrincado camino: el de seguir la evolución humana. Lo comenzamos hablando del Sahelanthropus tchadensis, el cual plantea una incógnita importante. ¿Es el Sahelanthropus tchadensis el primer hominina? Recordemos la forma que tiene el peculiar árbol de nuestra evolución: pertenecemos a la superfamilia de los hominidae, a la familia de los homininae, a la tribu de los hominini y a la subtribu de los hominina. El interrogante que sigue suscitando debates entre antropólogos es si el Sahelanthropus tchadensis perteneció, como nosotros pertenecemos, a la subtribu hominina o si, en cambio, perteneció a la subtribu de los panina, de la que hoy sólo sobreviven el chimpancé y el bonobo.

Una cuestión igual plantea la especie de la que vamos a hablar hoy: el Orrorin tugenensis, especie que habitaba en este planeta hace unos 6 millones de años. ¿El Orrorin tugenensis debe incluirse en la rama que condujo a nuestra especie o, por el contrario, debemos incluirla en la de los chimpancés?

orrorin tugenensis

La respuesta sigue abierta y generando debate, pero nosotros vamos a procurar conocer al Orrorin tugenensis. ¿Quién sabe si hallaremos pruebas que confirmen que este es uno de nuestros ancestros?

¿Cómo era el Orrorin tugenensis?

El Orrorin tugenensis compartía muchos rasgos de los actuales chimpancés, no obstante ya guardaba parecido con la especie humana en ciertos puntos que da pie a algunos investigadores para clasificarlo dentro de los hominina. Como en el Sahelanthropus tchadensis, se piensa que estaba preparado para el bipedalismo en base a la forma de los fémures hallados en sus yacimientos, aunque seguía trepando y viviendo en los árboles.

La pregunta es qué era lo más común para esta especie, si andar sobre dos patas o utilizar las cuatro. Hay quien defiende que el Orrorin tugenensis presentaba unos fémures más similares a los humanos que otros ancestros homínidos (hominina) más recientes como el Australopithecus afarensis, especie a la que pertenece la famosa Lucy. Investigaciones sobre este fósil del Orrorin tugenensis sugieren que la parte de este hueso que se une a la cadera, su forma y su fortaleza permiten afirmar que estaban adaptados para el bipedalismo.

orrorin tugenensis

Se piensa que la cadera y fémur del Orrorin tugenensis era más similar a la humana (derecha) que a la del A. afarensis (izquierda)

También el Orrorin tugenensis guardaba similitud con nosotros en sus dientes, más pequeños y de esmalte más fino, los cuales chocan con “la moda de la época” entre los hominina, que era disponer de unos dientes grandes y duros, aunque sus caninos sí presentaban mayor parecido con los monos. En base a esto se entiende que esta especie se alimentaba principalmente  de plantas, frutas, semillas e insectos.

En las manos del Orrorin tugenensis encontramos otro parecido: la falange distal de sus pulgares se parecía a la nuestra. Este ancestro aplicaría esta morfología para trepar los árboles pero para nosotros resultó importante para el manejo de herramientas.

Algunos de los restos del Orrorin tugenensis permiten postular que su talla era similar a la de un chimpancé actual.

Debido a sus características, esta especie entra junto al Sahelanthropus tchadensis y el ardipithecus kadabba en directa competencia por el título de Último Ancestro Común entre chimpancés y humanos.

Consulta aquí el árbol de la evolución humana

Lee más en “New Analysis Suggests Earlier Start for Upright Walking” y “Orrorin tugenensis Femoral Morphology and the Evolution of Hominin Bipedalism

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