facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedintumblrmail

felicidad-cabala-ieic-bnei-baruch-kabbalah-mexicoMuchas veces hemos escuchado que el buen humor es una buena parte de la terapia de cualquier enfermedad. Que una persona en estado positivo se vuelve más fuerte ante ciertas enfermedades. Que los pacientes con buena actitud superan más fácilmente, por ejemplo, un cáncer que los pacientes negativos o que han aceptado su muerte. También hemos escuchado que las personas deprimidas tienden a desarrollar más enfermedades que las personas sin tal trastorno. En estos casos siempre cabe preguntarse una cosa: ¿la enfermedad, es causa o consecuencia del humor negativo?

Por supuesto que la enfermedad nos sumerge en un humor negativo. A nadie le gusta saberse enfermo. No obstante, hay evidencias acumuladas sobre que el humor es, en muchos casos, más causa que consecuencia. Es decir, que es posible afirmar que una persona deprimida tiende a desarrollar más enfermedades que una con buen humor y que el buen humor ayuda a superar la enfermedad. Que el mal humor y los estados depresivos nos enferman.

¿Cómo puede ser esto posible? En nuestra imaginación puede resultar un poco rocambolesca la idea, pero no lo resulta tanto si atendemos a un hecho: el sistema nervioso y el sistema inmunológico, y junto a ellos el sistema endocrino, están estrechamente ligados trabajando en conjunto. Por esto es posible hablar de un sistema neuroendocrinoinmunológico.

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Esquema del sistema inmunológico del ser humano

El sistema inmunológico es el sistema corporal del ser humano dedicado a la defensa del cuerpo de agentes externos e internos malignos. A grandes rasgos, consiste en el manejo de un conjunto de células (glóbulos rojos, plaquetas, linfocitos, monocitos, etc.) cuya función es fagocitar, literalmente “comerse”, esos agentes extraños, producir anticuerpos, transportar sustancias o coagular. Nos defiende de virus, parásitos, bacterias y también de las células malignas que constituyen un tumor.

El sistema inmunológico trabaja junto al nervioso y el endocrino, de modo que sabemos que una alteración en uno puede afectar a los otros. Se ha comprobado experimentalmente que una alteración en el eje hipotálamo-hipocampo-amígdala (sistema nervioso) provoca una alteración en la producción de hormonas (sistema endocrino) y esto termina variando la respuesta inmune de los organismos. También se ha comprobado que la respuesta inmune puede condicionarse mediante un procedimiento común de condicionamiento pavloviano (se ha conseguido “enseñar” al sistema inmune a activarse ante ciertos estímulos neutros). Sabemos que los órganos de producción de las células inmunitarias están inervados, es decir, están controlados por fibras nerviosas y se conectan, por tanto, con el cerebro y resto de sistema nervioso. O que en los estados depresivos se suelen encontrar en el paciente bajos niveles de linfocitos y células que fagocitan.

La evidencia también se da a la inversa. Por ejemplo, sabemos que la liberación de citocinas, una sustancia derivada de la actividad de algunas células del sistema inmune, es lo que produce, en interacción con el sistema nervioso, que en estados de convalecencia no tengamos ganas de nada, sólo de estar tumbados en una cama.

Como podemos ver, el ser humano es una máquina eléctrica y química. Inducir un estado de humor positivo produce cambios químicos (neurotransmisores y hormonas) en el sistema nervioso y estos cambios químicos están relacionados con cambios químicos en el sistema inmune. Cambios que se traducen en una ayuda para superar enfermedades y a tener un estado de salud mejor. Está comprobado que las personas con buenas relaciones familiares y sociales, con una vida no excesivamente estresante y con “personalidad positiva” desarrollan menos enfermedades que las personas con diferente humor y estilo de vida. “Simplemente” porque las reacciones químicas entre los sistemas que ello provoca son positivas para la defensa del cuerpo. Que la felicidad nos evita enfermedades y a deshacernos de ellas más eficazmente no es un cuento de hadas sino algo lógico cuando sabemos cómo funciona el ser humano.

Y es que esa búsqueda de la felicidad que tiene imprimida el ser humano parece ser una estrategia más evolutivamente seleccionada para garantizar la supervivencia. El mejor motivo para sonreír en cuanto se pueda.

NOTA: La relación entre el sistema nervioso, endocrino e inmunológico es el estudio propio de la Psiconeuroinmunología, una rama de la Psicobiología constituida como tal en los años 70.

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