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Como una imagen vale más que mil palabras, vamos a verlo en imagen. A la izquierda observamos el cerebro de un bebé de un mes de vida y a la izquierda el cerebro de un niño de 6 años. C y D son estudios de Golgi sobre la estructura neuronal del pars triangularis del giro frontal inferior y del giro orbital del niño de 1 mes. E y F son estudios de las mismas porciones en el cerebro del niño de 6 años.

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Comparando primero las imágenes A y B de ambos cerebros, observamos un incremento del tamaño general del órgano. Observando las imágenes inferiores, vemos que el número de neuronas no ha crecido. El aumento del cerebro a lo largo de las etapas de crecimiento se debe principalmente al crecimiento y complejidad de las ramificaciones y conexiones de las neuronas con que nacemos, hecho que lleva de la mano el crecimiento en complejidad de nuestras funciones cognitivas.

El crecimiento del cerebro no lo sustenta principalmente el número de neuronas. Este es un dato sorprendente, pero lo cierto es que la neurogénesis (el nacimiento de nuevas neuronas) está limitada a ciertas áreas cerebrales (el hipocampo, por ejemplo) pero no es un fenómeno general. Nacemos con un cierto “excedente” que a lo largo de las primeras etapas de nuestro desarrollo vamos perdiendo para eliminar aquellas que “no son funcionales” o no son las “más útiles” y quedarnos con aquellas que sí han “resultado útiles”. Estas van creciendo en complejidad y extendiendo sus ramificaciones, rodeándolas de mielina para una mejor conducción, además de la aparición de las células gliales, “el personal de mantenimiento” del cerebro.

No es una cuestión de cantidad sino de calidad.

Lee más en “The evolution of the brain, the human nature of cortical circuits, and intellectual creativity

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