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20060919-neurona biologicaHace un par de días hablamos de cómo las neuronas se surten de impulsos nerviosos, pero también dijimos que una particularidad de estas células es su capacidad para transmitirlos. Dijimos que esa capacidad era igualmente debida a las dos fuerzas que actúan sobre sus iones: la electrostática y la de difusión, que “obligan”  a esas moléculas cargadas tanto a circular en sentido dentro-fuera de la célula como a lo largo del axón, el filamento de transmisión de las neuronas.

La cuestión que aclaramos aquí es a qué velocidad circula la información por nuestro cerebro. ¿Cuán rápido pensamos?

Depende de varios factores. En la naturaleza existen axones gruesos y axones finos. Un axón grueso es un buen recurso para transmitir de forma rápida una señal, no obstante no todas las especies los han desarrollado. La especie más conocida con axones gruesos es el calamar, en donde estos filamentos pueden alcanzar el milímetro de diámetro (eso sí, en los calamares gigantes) y transmitir el impulso eléctrico a unos 126 km/h.

nodulo de ranvier y vainas de mielinaLas especies con axones más finos, como la nuestra, “se las arreglaron” de otra forma para que sus neuronas fuesen capaces de transmitir el impulso a más velocidad. Hay que tener en cuenta que una velocidad de transmisión alta significa una velocidad de respuesta rápida y, por tanto, más útil, para la huída o para cualquier otro mecanismo que nos permita la supervivencia. Esta forma que adoptaron es la mielina.

La mielina es una sustancia que producen las células gliales, las “asistentes personales” de las neuronas, con la que envuelven sus axones. Se trata de una capa protectora, como la goma de los cables, solo que no se extiende de forma continua sino que se agrupa en vainas. Los espacios libres de mielina que hay entre vaina y vaina se llaman Nódulos de Ranvier.

Debido a este producto, la mielina, los intercambios iónicos entre el interior y el exterior neuronal sólo se producen en esos nódulos, y esto se traduce en una mayor velocidad de transmisión y en un ahorro energético. En velocidad de transmisión porque el número de intercambios iónicos se reduce notablemente, el impulso no debe “detenerse a cada paso” para intercambiar moléculas. Y en ahorro energético porque el número de intercambios es menor. No obstante, la mielina no es sinónimo de impulsos de menor intensidad, ya que ésta se mantiene a iguales niveles a principio que a final del axón.

Un símil de andar por casa: Imagina un tubo de pasta de dientes, en donde la pasta de dientes es el impulso eléctrico. Imagina que para sacar la pasta vas apretando en algunos tramos. Esos tramos en donde aprietas el tubo serían los nódulos de Ranvier, y los tramos en donde no aprietas, las vainas de mielina. La boca del tubo de pasta de dientes sería lo que en tu fisiología se denomina terminal sináptico, el lugar donde conecta una neurona con la otra (que en este símil bien podría ser el cepillo de dientes).

Con este sistema, las neuronas de axones finos, propias de los mamíferos y, por tanto, del ser humano, alcanzan una velocidad de transmisión máxima mucho mayor que los axones gruesos: 432 Km/h aprox.

Por tanto, los impulsos nerviosos alcanzan en nuestro sistema una velocidad bastante mayor que el famoso Ferrari Testarossa, que un tren AVE o que los coches de Fórmula 1. También, debido al eterno símil de nuestro sistema nervioso con la informática y el cableado, cabe decir que el desplazamiento de la corriente a través de un cable de cobre de 1cm de radio es infinitamente menor: aproximadamente de 0.000084 km/h* (aunque su efecto en aparatos eléctricos sea inmediato debido al movimiento de electrones).

*Dato extraído de Electro Wiki

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