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musculos en la risaEsta es una pregunta interesante que refiere a las expresiones del ser humano y a cómo se modulan. Una expresión como una sonrisa o un cejo fruncido son manifestaciones visibles de estados emotivos. Aunque en su aparición actúan variables de tipo cultural y educativas, es normal que, ante ciertas emociones, nuestra cara adquiera una determinada expresión.

Muchas veces hemos escuchado que para ser más felices en nuestro día a día una estrategia que podemos tomar es sonreirnos a nosotros mismos ante el espejo, o sonreir sin más, aunque no haya ninguna emoción que elicite esa expresión. ¿Hasta qué punto es esto verdad? ¿Puede la sonrisa (expresión) despertar a la felicidad (emoción)? ¿Puede un cejo fruncido (expresión) despertar al enfado?

Corrugator supercili

Corrugator supercili, el músculo que interviene en la expresión de la ira en el ser humano.

Algunos psicólogos han estudiado esta pregunta que une las emociones del ser humano con su expresión desde diversos métodos. Uno de ellos fue mediante neuroimagen y valiéndose del famoso bótox, la toxina que paraliza temporalmente los músculos a los que afecta. Inyectaron a los sujetos experimentales esta toxina en el músculo Corrugator supercilii, un músculo del entrecejo que interviene en la expresión de la ira. Luego pidieron que imitaran diversas expresiones. Gracias a técnicas de resonancia magnética, encontraron que, en los sujetos con la toxina inyectada, la amígdala y otros núcleos cerebrales relacionados con la emoción de la ira no presentaba tanta activación como en los sujetos escaneados que imitaron la expresión de la ira sin la toxina inyectada.

zigomatico

Músculo zigomático. Interviene en la expresión de la alegría.

Otro estudio quiso evaluar la influencia de la expresión en las emociones correspondientes con otras técnicas. “Engañaron” a los sujetos experimentales con argumentos que no interesan a nivel de experimento para que viesen unos dibujos animados sosteniendo un bolígrafo entre los dientes, de modo que tuviesen activado, sin saberlo, el músculo que interviene en la sonrisa, esto es, en la expresión de la alegría y el humor. Al término del experimento, pidieron a todos los sujetos, tanto los que habían visto los dibujos con el bolígrafo en la boca y los que lo habían visto sin el “músculo de la sonrisa” forzado, que evaluaran cuán divertidos habían sido los dibujos. Los sujetos del bolígrafo los encontraron significativamente más divertidos.

Estos dos experimentos lo que quisieron explorar fue la denominada hipótesis del feedback facial, que postula que la expresión de una emoción es capaz de modular la intensidad de la emoción.

Aunque aún no se conozca el por qué de este efecto, qué mecanismos fisiológicos del ser humano subyacen, como hemos visto se han recogido evidencias de que es cierto que la expresión modula, ejerce un cierto feedback, sobre la intensidad de las emociones. Si sonreímos cuando estamos contentos, nos sentiremos más contentos. Si fruncimos el ceño, parece ser que experimentamos mayor enfado.

Probar a sonreír día a día aunque no se tenga motivo subjetivo explícito o desfruncir el ceño es gratis, y aunque la ciencia aún no haya comprendido el fenómeno en su totalidad, quizás estemos viviendo mejor sin saberlo.

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