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cosquillasA veces parece que ciertas funciones de nuestro cuerpo están “hechas a mala leche”. Ejemplo de esto son las cosquillas. ¿Quién no ha sido presa alguna vez de un ataque traidor de cosquillas? Las cosquillas nos inducen risa, pero a la vez son cosa desagradable si no logramos zafarnos. De hecho, han sido empleadas como método de tortura en muchas civilizaciones. Podemos decir que mantenemos una relación de amor-odio con las cosquillas. Hoy vamos a tratar de entenderlas un poco mejor: ¿Qué produce las cosquillas? ¿Para qué sirven?

Dos tipos de cosquillas: knimesis y gargalesis

Podemos dividir el concepto de cosquillas en dos. Por un lado tendríamos las cosquillas producidas por un roce ligero. En castellano nos referimos a este tipo con la palabra “cosquilleo”. Esta sensación leve dada por un roce corresponde con el término knimesis. Puedes provocarte knimesis tú mismo deslizando suavemente la yema de un dedo por tu piel.

Cuando produces knimesis, este cosquilleo deslizando un dedo por tu piel, lo que haces es generar una serie de vibraciones que activa unos mecanorreceptores conocidos como corpúsculos de Pacini. Los denominamos mecanorreceptores porque son activados por estímulos de tipo mecánico (las mencionadas vibraciones, golpes, presiones…) y son, entre otros (termorreceptores y nociceptores, o receptores del dolor), los que permiten que dispongamos de información táctil.

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Corte histológico de un corpúsculo de Pacini. NF = Fibra nerviosa

Estos mencionados corpúsculos de Pacini disponen de una estructura peculiar que les hace especialmente sensibles a las vibraciones de alta frecuencia. Podemos imaginarlos como una cebolla en cuyo centro se halla uno o varios axones de adaptación rápida (generan potenciales de acción ante el cambio de la dimensión estimular más que una información constante sobre el estímulo).

La peculiar fisiología de los corpúsculos de Pacini les hace candidatos perfectos para informar al sistema de información táctil como la textura de aquello que tocamos (como la lectura Braille) o de movimientos o roces que ocurran en nuestra superficie, como el andar de un insecto.

Menos científicamente conocido es el otro tipo de cosquillas, aunque es sin duda el tipo más famoso. La gargalesis es esa sensación que nos produce risa incontrolable y algo entre placer y displacer si se prolonga en el tiempo. No son claros todavía los mecanismos que subyacen a este tipo de cosquillas.

La gargalesis son cosquillas que parecen mezclar la knimesis, vibraciones leves de alta frecuencia, con estímulos mecánicos mayores en nuestra piel que implican a las vías del dolor. Muestra de esto es que en pacientes que han perdido sensibilidad al dolor por algún tipo de problema médico también han perdido sensibilidad a las cosquillas; y muestra de que estas cosquillas implican algo más que las vías de la descrita knimesis y los corpúsculos de Pacini la encontramos en que en aquellos puntos de nuestro cuerpo en donde son más numerosos estos corpúsculos y la sensibilidad al cosquilleo no coinciden siempre con las áreas más sensibles a la gargalesis.

¿Para qué sirven las cosquillas?

cosquillasLa utilidad de nuestra capacidad de percibir leves vibraciones y cambios en la estimulación mecánica de nuestra piel o knimesis parece clara: es útil para zafarnos de posibles insectos o reptiles que atormentaron a nuestros antepasados o que siguen atormentando a poblaciones que deben vivir a la intemperie o en condiciones propicias para el encuentro con estas especies. También nos proporciona útil información sobre la textura de las cosas, permitiendo utilizar nuestro sentido del tacto para discriminar objetos más rápidamente que si tuviéramos que detenernos en palpar su forma, cosa que tiene grandes ventajas cuando la visión no puede hacer bien su trabajo.

La utilidad de la gargalesis es más opaca. Su conexión con la risa y el hecho de que haya sido principalmente asociada con primates superiores (es decir, nosotros los humanos y nuestros primos los chimpancés, bonobos y compañía) permite sospechar que puede tener alguna utilidad social. Como las luchas entre cachorros de león que les permiten entrenar habilidades de lucha y fortalecerse, las “luchas de cosquillas” podrían promover de manera inofensiva el establecimiento de lazos sociales entre padres e hijos cuando estos son todavía demasiado pequeños para comunicarse de manera eficiente a través del lenguaje así como la relación de poder y sumisión dentro de la familia sin emplear la violencia.

Una explicación interesante del origen de la gargalesis y su utilidad evolutiva vincula eso que parece en principio una contradicción: la sensación agradable con la risa. Que la gargalesis genere risa se trata de un potente refuerzo para promover “ataques de cosquillas” por parte de los otros, y que la gargalesis genere sensaciones desagradables se trata de un potente refuerzo para que el que es “víctima” de estos ataques de cosquillas trate de zafarse, convirtiéndose así en una forma de entrenamiento en combate sin implicar violencia ni daño.

Otra posible utilidad de este tipo de cosquillas, aunque vinculándola más con su vertiente desagradable, es la de proporcionar un reflejo de defensa en partes sensibles de nuestro cuerpo en situaciones de combate mano a mano. Sentir gargalesis en, por ejemplo, el costado genera una potente necesidad incontrolable de proteger esa parte de nuestro cuerpo.

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