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El racismo es normalmente identificado con la discriminación racial, no obstante no siempre van parejos. El racismo define la defensa de una raza, comúnmente la propia, como mejor que las demás, pero no siempre debe ir seguida de discriminación a las otras razas. El racismo es el prejuicio racial positivo hacia una concreta; la discriminación racial es la expresión conductual (vejaciones, marginación, etc.) de un prejuicio negativo hacia una o varias razas.

racismo hostilLo que vivimos durante el Nazismo fue el racismo de la denominada “raza aria” unido a la discriminación racial de otros grupos étnicos con desastrosas consecuencias. Lo mismo ocurrió durante el periodo del Apartheid, extendido a la raza blanca en general.

Por suerte, esos movimientos racistas aunados con una violenta discriminación racial han decaído, aunque aún estén lejos de aparecer.

No obstante, que ese “estilo” de racismo explícito haya decaído no significa que el racismo no esté ampliamente extendido. Los sociólogos Samuel Gaertner y John F. Dovidio postularon en 1986 la existencia de un racismo que sobrevive y que es consecuencia de nuestro pasado hostil: el racismo aversivo, que se caracteriza por su naturaleza sutil y ejecución no “a sabiendas”.

El modelo del racismo aversivo señala la existencia de dos tendencias generalizadas en la raza blanca: la primera, la supervivencia sutil de prejuicios contra la raza negra y otras etnias minoritarias transmitidos de forma igualmente sutil y sin intención por instituciones y personas; y la segunda, la creencia personal de “yo no soy racista” extendida entre los blancos.

Es decir, los blancos mantienen prejuicios de manera inconsciente que no suponen una hostilidad explícita ni ninguna aversión manifiesta a otras razas pero que sí implican una diferencia en el trato con negros y otras etnias, sesgos negativos inapreciados hacia ellos. No defiende ningún tipo de superioridad genética ni principio de divinidad en los blancos pero sí una creencia de superioridad en otras dimensiones, como la cultural o la ética. De hecho, el racista aversivo defiende insistentemente la igualdad de todas las razas y la justicia generalizada de manera consciente, y su perfil típico responde al de persona progresista y liberal.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPor otro lado, esos mismos blancos no “se dan cuenta” de estos comportamientos, ya que sólo aparecen en situaciones de interactuación con esos “otros grupos”. El contacto interracial les genera una cierta incomodidad (por ejemplo, cruzarse de noche por la calle con un negro no genera los mismos pensamientos que si se cruza con un blanco). Pero esta incomodidad no la generan sólo los prejuicios negativos sino también su necesidad de mostrarse como personas no racistas: el trato hacia las otras razas tiende a ser exageradamente cuidadoso por miedo a mostrarse como eso que se supone que no es, y esto es igualmente una clase de discriminación. La raza prevalece frente a la persona en las interacciones.

Este patrón de racistas aversivos se ha encontrado por diferentes investigadores en diferentes momentos, en diferentes poblaciones y siguiendo diferentes metodologías. Como la mayoría de fenómenos sociales de este tipo, no es una regla general pero está ampliamente extendido, sobretodo en las sociedades que históricamente han tenido contacto con etnias minoritarias que han sido discriminadas, como la estadounidense.

Debido a su expresión sutil y sólo explícita a veces en el entorno privado, es difícil de identificar y, por consiguiente, difícil de denunciar y corregir. Aunque no produzca efectos a gran escala como las expresiones hostiles del “viejo racismo”, el racismo aversivo tiene igualmente efectos que, por su impunidad y origen inconsciente, produce en sus víctimas una gran indefensión y frustración.

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