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Trastorno por déficit de atención e hiperactividadEl conocido como Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, el famoso TDAH, es un problema que parece que vive una especie de “edad de oro”. A veces se le ha calificado como un problema inexistente, más un ansia de la psiquiatría por “etiquetar” y hacer caja. Pero una cosa es abusar del término y otra es negar su existencia. Hay que andar con cuidado porque los niños son y deben ser inquietos y activos. Todos los niños pueden resultar molestos por su constante movimiento, pero no por ello debemos pensar inmediatamente en una patología. El trastorno sólo advendrá cuando esa inquietud y esa carencia de la capacidad de atención se convierten en un problema serio para su educación y para la convivencia con otros niños o en familia.

Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

Trastorno por déficit de atención e hiperactividadLos problemas de atención y los problemas de hiperactividad en la infancia parecen presentarse de la mano, de modo que el niño que es llevado a tratamiento por uno de estos problemas, o ha padecido el otro, lo padece o aparecerá durante el curso del trastorno. Es por esto que en la actualidad se considera que la parte “hiperactividad” del trastorno por déficit de atención e hiperactividad se explica por problemas de atención.

Un niño con TDAH (aunque actualmente existen diferentes tipologías) será, por lo general, un niño especialmente inquieto, que habla “demasiado”, que interrumpe con frecuencia, que trata de estar en constante actividad. Será un niño al que le cuesta entender instrucciones y llevar a cabo tareas que requieran una estructuración o secuencia, será tendente a perder cosas y a olvidar tareas, será un niño especialmente impulsivo y distraído, carente de capacidad de atención tanto para tareas escolares como lúdicas. Todo ello con una intensidad desadaptativa.

¿Qué problemas subyacen a este déficit en la atención? Arousal y lóbulos frontales

Las principales explicaciones apuntan a un papel deficiente de los lóbulos frontales en la regulación de la atención.

Debemos entender arousal cortical como el nivel de activación eléctrica de estas áreas. La relación entre arousal y atención propuesta en los lóbulos frontales ha sido explicada desde diferentes puntos de vista:

Algunos modelos plantean que el nivel de arousal cortical se regula en dos fases: una primera en que se evalúa la novedad y significación del estímulo en el córtex (frontales y parietales inferiores) y una segunda en que la formación reticular (en el tallo cerebral) en su papel de sistema activador del arousal, sistema se le conoce como SARA (Sistema Activador Reticular Ascendente), envía “señales de activación” o de inactivación a diversas áreas corticales en función de esa novedad o familiaridad. La estimulación del córtex frontal y parietal inferior induce arousal o activación cortical mientras que su ablación conlleva una reducción del arousal con manifestaciones de inatención.

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad

Es decir, se encuentra que las áreas de asociación cerebrales y su maduración se relacionan con la capacidad de atender. Una de las sospechas es que estas áreas cerebrales presentan retraso madurativo en los niños con TDAH.

Otros autores proponen un modelo de redes neuronales que basan la función de alerta y la función de orientación de la atención. El concepto de alerta refiere a la sensibilidad existente hacia los estímulos presentes. El concepto de orientación de la atención refiere a la capacidad de “elegir” entre esos estímulos presentes. Esta orientación es dependiente del córtex prefrontal, la circunvolución cingular anterior y los ganglios basales, fundamentalmente. Un fallo en la activación de estas estructuras supondría un fallo en la capacidad de atención.

Entendemos, pues, el papel de los lóbulos frontales y estructuras adyacentes en la atención.

¿A qué puede deberse el problema que estas estructuras controlen la atención en los niños con TDAH?

Resulta llamativo, pero lo cierto es que el problema que parecen tener los niños con TDAH es una carencia de activación cortical en estos sistemas más que la “hiperactividad” que la lógica común nos hace suponer. Existe apoyo empírico que sugiere que la hiperactividad y el déficit atencional procede de infraactivación cortical más bien que de una sobreactivación, y que la actividad “extra” típica en los Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es una forma de procurarse estímulos que generen esa actividad. Apoyo a esta teoría lo supone la respuesta paradójicamente positiva que tienen estos niños a los fármacos estimulantes.

Trastorno por Déficit de atención e hiperactividadLo que se plantea es que existe una deficiencia en el sistema SARA de los niños Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad que impide que se module el arousal cortical en respuesta a las demandas del ambiente. Los niños buscan, de forma inconsciente, claro

Una explicación con un componente más cognitivo del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad pone en relación estas estructuras con el “lenguaje interior” y la capacidad de autorregulación en los niños TDAH. Según crecemos, aprendemos a utilizar el lenguaje para comunicarnos con los demás así como para comunicarnos con nosotros mismos. Los lóbulos frontales tienen una función importante en la función autorreguladora del lenguaje y, por tanto, en la organización de los actos voluntarios. Aunque la relación entre estos mecanismos aún no se comprende del todo, se piensa que el “lenguaje interno” se vincula con la intención consciente de la acción y con la regulación del SARA por la corteza. El fallo atencional en los TDAH, por tanto, puede tener un origen neurofisiológico que se refleja en una capacidad lingüística autorreguladora pobre. Es decir, que según esta postura el origen del fallo se halla en los lóbulos frontales y en su relación con el lenguaje autorregulador (fallo que se refleja en la infraactivación del sistema SARA y, por tanto, en la infraactivación cortical) y no en el sistema SARA en sí.

Diversos estudios llevados a cabo con tests y baterías que miden la actuación organizada y la capacidad de autorregulación a través del lenguaje ponen de manifiesto la disfunción de los lóbulos frontales de los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad y su relación con el lenguaje autorregulador.

Enlace de interés: www.tdahytu.es

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