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Siempre resultan llamativos titulares del estilo “Un hombre mueve sus miembros paralizados con sus propios pensamientos”, como es el caso del título de vídeo que puedes ver a continuación. Gracias a un aparato, el protagonista logra vencer a la parálisis durante breves momentos:

Resultan llamativos este tipo de titulares porque nos recuerdan esa idea, siempre atractiva, de lograr mover algo con la mente. Pero si hay algo más llamativo que la idea o el deseo de poder “mover cosas con la mente” es el hecho de que a diario “movemos cosas con la mente”.

Quizás no sean exactamente cosas, sino algo mucho mejor: nuestro propio cuerpo. A diario lo movemos a nuestro antojo “a través de nuestros propios pensamientos”. A pesar de que la idea de que gobernamos a través de la voluntad consciente nuestro propio cuerpo ha sido puesta en entredicho como pudiste leer en “¿Existe la voluntad?“, lo que es indudable es que así nos vemos y sentimos: dueños de nuestro propio cuerpo. Pero en ocasiones, un accidente, enfermedad o defecto congénito puede arrebatarnos esta preciosa realidad o sensación.

Tal es el caso de la parálisis. La parálisis total o de miembros concretos puede ocurrir por muchas diversas causas, pero al final la podemos resumir como un corte de comunicación entre los músculos y nuestro cerebro. Cuando sobreviene una parálisis temporal o crónica nuestro cerebro es incapaz de comunicar las órdenes de movimiento a los músculos o es incapaz de elaborarlas porque la lesión está en el propio cerebro.

Pero ese mismo cerebro que a veces es víctima de fallos o incapaz de evitar accidentes, es capaz de ingeniárselas para solucionar sus propios males o el de otros. Tal es el caso del ingenio llamado “neuropuente” o bypass neuronal creado por un equipo de la Universidad de Ohio.

Vencer a la parálisis

Infografía por Washington Post

¿Cómo logra vencer a la parálisis el “neuropuente”?

Aunque ya habíamos visto aparatos capaces de hacer que un sujeto paralítico moviese brazos biónicos, este nuevo ingenio logra el mismo efecto en los propios miembros paralizados de los sujetos y, además, sin la necesidad de cargar con enormes aparatos. La explicación sencilla es la siguiente: un pequeño chip implantado en la corteza motora del sujeto paralítico registra la actividad eléctrica cerebral, la transfiere a un pequeño ordenador que calcula en base a ese patrón eléctrico la potencia y dirección del movimiento y este lo transfiere a la muñequera que rodea los músculos del brazo paralizado del paciente, estimulándolos según los cálculos realizados.

vencer a la parálisisEste proceso sería imposible si nuestro cerebro no estuviese altamente organizado. Nuestra corteza motora presenta una organización somatotópica (lee más sobre ella en “Esta es la imagen que nuestro cerebro tiene de nosotros“), esto es, una organización basada en “clústers” neuronales que gestionan el movimiento de regiones muy concretas de nuestro cuerpo que siguen una organización topográfica corporal, aunque un tanto distorsionada.

Gracias a la existencia de poblaciones neuronales que gestionan músculos de una manera tan concreta, es posible implantar un chip que registre la actividad del grupo de neuronas que mueven un músculo determinado. Aunque todavía en el vídeo resulta evidente que el aparato necesita muchas correcciones, el “neuropuente” ya es capaz de vencer a la parálisis tomando información eléctrica cerebral que refiere a un músculo concreto del brazo y enviándola a ese preciso músculo a través de una vía externa, salvando los “cables rotos” del cuerpo del sujeto.

Lee más en la web del Wexner Medical Center de la Universidad de Ohio.

Gracias a @chemamansilla por la aportar el vídeo.

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