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Este vídeo resultaría anodino, así como el reto que se le plantea a su protagonista, atravesar el pasillo sorteando los obstáculos, si no fuese por un pequeño detalle: el sujeto que atraviesa el pasillo sorteando todos los obstáculos sin chocarse con ellos es ciego. Padece lo que se conoce como ceguera cortical, que da pie a esta “visión ciega”.

Este vídeo que acabamos de ver es una de las anécdotas más famosas que ha arrojado el estudio de la Psicología y la Neurociencia. Se trata del estudio de caso de un ciudadano suizo que sufrió dos infartos cerebrales a sus 50 con años escasas semanas de separación que le dejaron ciego de una manera particular: sus ojos y buena parte de su sistema visual están completamente sanos; lo que afectaron los infartos fueron los circuítos que se dedican a hacer consciente la información visual.

Los investigadores de este caso tomaron escáneres cerebrales y resonancias magnéticas del sujeto mientras ejecutaba este tipo de pruebas, encontrando nula actividad en el córtex visual. Descartaron cualquier posibilidad de que el sujeto estuviese navegando mediante ecolocalización (a la manera de los murciélagos). De hecho, el sujeto estaba completamente convencido de que era incapaz de atravesar el circuíto porque era incapaz de ver nada.

4¿Cómo puede hacerlo, entonces? Como empezamos a ver en “Lo que ve el miedo“, el sistema de procesamiento visual no lleva su información únicamente a la corteza visual. Describimos las derivaciones de información visual que llegan a la amígdala y que permiten la creación de una emoción como el miedo a partir de información que todavía permanece inconsciente. Existen, además otros grupos neuronales que reciben información visual del medio “antes de que nos demos cuenta”. Uno de ellos, el más estudiado en este caso, es el téctum o colículo superior (parte del mesencéfalo). Esta parte requiere especial mención porque para ciertas especies de aves, peces, reptiles, anfibios e incluso mamíferos actúa como punto principal de procesamiento de la información visual en ausencia de una corteza visual desarrollada que procese la información de manera más compleja. También se han descrito grupos como las “neuronas de lugar” y las “neuronas de barrera” que disparan especialmente cuando atravesamos lugares en los que ya hemos estado y cuando estamos cerca de un obstáculo respectivamente. Se considera que todas estas neuronas podrían estar ayudando a estos ciegos que ven a “percibir” el ambiente.

La sensación que tiene el sujeto frente a sus decisiones de girar o no girar, esquivar o seguir adelante durante el curso del circuito podría llamarse “intuición”, ese “olfato” que está presente en todos nosotros y que nos hace decir que “algo nos da mala espina” o que “algo nos da buenas vibraciones”. Seguro que alguna vez has experimentado ese tipo de sensaciones en las que te veías incapaz de verbalizar o argumentar por qué tomaste una decisión y no otra, pero algo que no aciertas a explicar sirvió como decisivo (un “sentimiento”).

Si los sujetos que padecen de visión ciega cierran los ojos, por supuesto, dejarán de ser capaces de guiarse de esta manera. Su ejecución la guían los sistemas que reciben información visual inconsciente. Lo único que ve en su organismo son estos sistemas subconscientes. No son capaces de ser conscientes de la información visual ni procesarla de manera compleja, por lo que para sí mismos están completamente ciegos.

Se trata de un fenómeno asombroso pero completamente comprensible si entendemos el funcionamiento del cerebro. Requiere un esfuerzo de imaginación introducirse en la situación de estos pacientes, pero vale la pena intentarlo.

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