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El siguiente vídeo se trata de un extracto de una conferencia del primatólogo Frans de Waal, autor de múltiples libros y estudioso entre otros temas del origen de la moral, la agresión y la maldad en el ser humano y otros animales. En él observamos a dos monos enseñados a realizar una tarea sencilla por la cual obtienen una recompensa. Para uno de los monos, la recompensa consiste en trozos de pepino; para el otro mono, la recompensa son uvas. Para los monos, las uvas son un alimento mucho más energético que el pepino, y por lo tanto es un alimento mucho más valioso. Fíjate en la reacción ante semejante “ultranza”:

Nótese que la importancia de este experimento reside en que la recompensa de sendos monos está a la vista del otro y que por ello son capaces de percibir un trato desigualitario. Si este experimento fuese realizado con ambos monos por separado, no tendrían accesible el trato ventajoso o desventajoso que está recibiendo el otro, por lo que el mono ultrajado no reaccionaría de tal modo. Así podemos comprobarlo en el primer ensayo, en el cual el mono que recibe pepino lo recibe con completa aceptación.

Aunque se trate de una reacción ante una falta de justicia o trato igualitario, es un buen documento para entender un fenómeno que está presente en la vida cotidiana del ser humano y, por lo visto, también en la de otros primates: cómo la comparación ante nuestros semejantes es a través de lo que tendemos a determinar cuán bien estamos o cuánto nos sirve algo en vez de acogernos a una descripción objetiva de cómo de hecho estamos.

El ser humano muchas veces se siente desdichado o desgraciado por no estar tan bien como están otros, a pesar de que, en términos objetivos, esté bien. Existe una tendencia a “amohinarse” tras ejercicios de comparación en los que nuestra situación no es tan buena como la de aquel con que nos comparamos, aunque nuestra situación sea buena en términos generales.

Tratar de evitar esta tendencia que a veces es perjudicial no debe interpretarse como una invitación al conformismo o a la inacción ante situaciones injustas o de desigualdad. Hay situaciones de desigualdad que de verdad nos perjudican y no son justas. Pero otras situaciones de desigualdad son triviales, a pesar de lo cual nos despiertan reacciones como la del mono premiado con pepino, por cosa de envidia o por algo trivial como puede ser tener algo o no tenerlo.

Aunque son reacciones que, como acabamos de ver, llevan con nosotros desde un punto de la filogenia muy anterior al origen del ser humano, podemos ser conscientes de que en ciertas ocasiones no hay razones objetivas por las que sentirse desgraciado. (Además, nosotros cuando nos enrabietamos no resultamos tan graciosos como estos capuchinos)

Ya lo dice la voz popular: las comparaciones son odiosas.

(Gracias @geluchi por el vídeo)

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