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Hemos hablado en Antroporama sobre un fenómeno que ocurre en nuestras neuronas y que subyace a una de las funciones cognitivas más importantes para nuestro día a día: la Potenciación a Largo Plazo que subyace a la memoria. En “Potenciación a Largo Plazo: ¿qué hay tras la memoria y el aprendizaje?” describimos en qué consiste este curioso fenómeno: cómo conexiones entre neuronas (sinapsis) logran “fortalecerse” (hacerse más efectivas) debido al “uso” de esas mismas conexiones.

Dijimos que en parte de esa Potenciación a Largo Plazo participaban un tipo de canales llamados receptores NMDA. Este tipo de canales sólo “se activan” si existe neurotransmisor en la hendidura sináptica (el espacio microscópico entre las neuronas) y si la membrana de la neurona que recibe la información se ha despolarizado hasta lograr un potencial de acción o spike, esto es, si la conexión entre las dos neuronas ha sido positiva. Dijimos que este tipo de canales, una vez activos, permiten la entrada de calcio a la neurona y que el calcio inicia una serie de procesos bioquímicos que, entre otras cosas, permite que se activen otro tipo de receptores, los receptores AMPA, y que estos se desplacen e inserten en la membrana neuronal, convirtiéndose así en canales activos para próximas conexiones, convirtiendo por ello a la conexión sináptica en una “más fuerte”.

Pero también dijimos que no toda la Potenciación a Largo Plazo se limita al incremento del número de canales iónicos insertados en la membrana de las sinapsis y por ende al incremento de la velocidad de transmisión del impulso entre esas neuronas. La entrada de calcio en la neurona inicia otros procesos que no se limitan al diminuto espacio que es las dendritas implicadas en la conexión. Entran en juego otras proteínas aparte de las que componen los citados canales. Algunas de ellas se sintetizan en el cuerpo de la neurona y viajan hasta las dendritas para “mejorar la conexión” cambiando la forma de las espinas dendítricas. Podemos imaginar estas espinas dendríticas como los “enchufes” que conectan una neurona y otra. Estas proteínas intervienen en el cambio de su forma, alargando las espinas o engordándolas para una “mejor conexión”.

En el siguiente gif podemos ver gracias a un tinte radiactivo cómo esas proteínas, en este caso mANR o mNRA, se desplazan hasta las dendritas para hacer su trabajo. Es decir, podemos ver cómo se está formando una memoria.

El experimento fue llevado a cabo con neuronas de ratón. ¿Estará recordando algún trozo de queso?

Lee más en “Watching molecules morph into memories

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